Hace unos días finalizó el curso de preventores por la vida realizado por más de 700 jóvenes en toda la provincia de Santa Fe. Una feliz iniciativa de la diputada provincial Claudia Saldaña que ya lleva su tercer año de concreción. Alumnos de la escuela que dirijo y uno de mis hijos fueron partícipes de esta tercera edición del curso. Las adicciones son uno de los mayores flagelos que acosan a nuestros niños, adolescentes y jóvenes. La tarea que llevan a cabo los gobiernos municipal, provincial y nacional no son menores, pero sí insuficientes y carecen de una coordinación que las potencie. Las fuerzas de seguridad solo actúan ante hechos consumados para repeler y no previenen. Desde el Ministerio de Educación no se han implementado en las escuelas programas para incluir en la currícula el tema de las adicciones ni se ha capacitado a los docentes en esta temática. Mientras tanto el alcohol, el tabaco, los estupefacientes y narcóticos van enfermando a nuestros jóvenes hasta matarlos. La idea de que los mismos jóvenes estén en condiciones de prevenir las adicciones entre sus pares, de poder aconsejarlos, ayudarlos, alentarlos, acompañarlos con conocimiento del tema es muy alentadora y no dudo de que con el tiempo dará muy buenos resultados. Los preventores se multiplicarán en nuestra provincia y seguramente en nuestro país y por qué no en toda Latinoamérica. Ellos apuestan a la vida, a la solidaridad, a la amistad y a la mano tendida lista para ayudar al amigo en desgracia, lejos de discriminarlo, lejos de abandonarlo, lejos de humillarlo. Son jóvenes, se capacitaron, tienen toda la fuerza y el amor necesario para lograr su cometido, luchar por la vida. Felicitaciones, ustedes son otro ejemplo más de que la juventud no está perdida y, de que no es solo aquella que muestran algunos medios peleándose alcoholizados y drogados a la salida de los boliches. Hay muchos otros jóvenes como los preventores por la vida que nos dan la esperanza de una Argentina mejor.

































