Mucho se ha escrito acerca de la tragedia de la calle Salta, el dolor y todas las derivaciones de la catástrofe. Nunca será suficiente, y es bueno que así sea, todas las consideraciones u opiniones que traten de explicar o buscar la verdad objetiva de lo sucedido. De la primera impresión inmediata, posterior a lo sucedido, donde a la estupefacción, el asombro, el aturdimiento, continúan las reflexiones acerca de la búsqueda de las causas del siniestro, los distintos niveles de responsabilidad, hasta el período de ayuda a las víctimas que sufrieron pérdidas personales y materiales y el inicio de la reconstrucción de lo que alguna vez fue, el tiempo es una variable infinita. Siempre se declama de la importancia de la prevención, pero pocas veces se la ejerce. Deben ocurrir desgracias para recién tomar conciencia de su valor. Ejemplos no hace falta señalar: la tragedia de la calle Salta es una palpable muestra horrorosa. Luego se instrumentan medidas heroicas con gran despliegue de recursos humanos y materiales para tratar de reparar lo que pudo haberse evitado. Se cuida lo que se quiere y valora, como a los hijos, amigos, en el orden humano; también lo que ha costado mucho tener en el orden material. La conducta preventiva es una tarea cultural que debe iniciarse desde los primeros años de vida. El vocablo prevención debe dejar de ser una cáscara vacía para llenarlo de contenido. Para ello es menester incorporar el concepto de la prevención en todos los niveles de la educación formal, desde la escuela primaria hasta la universidad. Pero indudablemente, el aprendizaje primordial debería ocurrir en el ámbito familiar. El que suscribe ha elaborado y presentado en la Legislatura de nuestra provincia un proyecto de ley, mediante los oficios de un diputado, que apunta a prevenir la ceguera infantil evitable. Sería importante que el mismo sea tratado y no perdiera estado parlamentario. Lo que enseño en la Facultad en el área de grado y posgrado acerca de la prevención lo he plasmado en el proyecto de ley arriba señalado. Prevenir es querer.

































