La zona sur cuenta con un lugar espectacular llamado “Las Quebradas del Saladillo”, en Parque Sur. Su preservación es necesaria por varios factores. Y existe un proyecto de obra estudiado meticulosamente para lograr contener los desmoronamientos ocasionados por los desbordes pluviales y detener el avance de las cataratas hacial el puente Molino Blanco. Esta obra debe ser realizada dentro de una estructura que refleje belleza y mantenga primordialemnte su esencia, es decir una cascada. Pero el primer proyecto aprobado por la Secretaría de Medio Ambiente cuenta con muchas falencias y fue rechazado por los vecinos de la zona, que lo denominaron “tobogán de la muerte”. Recientementente, nos enteramos a través de La Capital que el mismo fue aplazado a raíz de un juicio en curso. Fue una satisfacción para los vecinos y quienes hicieron ese proyecto deberían estarlo también, porque si se concretaba la obra iba a ser la autodestrucción de las cascadas en poco tiempo. Como humilde proyectista, creo que para efectuar tal proyecto debe tomarse en cuenta la consistencia del lecho y los costados del arroyo. En el caso del Saladillo, no son de piedra, sino de microscópicas partículas arcillosas no compactadas, distintas a las formaciones rocosas de la ciudad de Córdoba o Mendoza. Un caso reciente, para tomar un ejemplo, fue el derrumbe del puente de San Lorenzo, montado sobre base de tierra arcillosa, sin protección de murallas de anclaje adecuadas.






























