Sebastián Pira puede volver a pisar la ciudad de la que se escapó 12 años atrás sin temer
consecuencias penales por el accidente que protagnizó en marzo de 1997, cuando atropelló y mató a
dos chicas en la esquina de Salta y Oroño. La única causa que permanecía abierta en su contra
prescribió por el paso del tiempo y por eso, a más de una década de su escandalosa fuga, fue
sobreseído. Esto significa que Pira queda libre de reproche y ya no podrá volver a ser acusado por
el caso.
El juez de Instrucción Osvaldo Barbero dictó el sobreseimiento de Pira
porque se cumplió el plazo máximo para que la causa siga inactiva. Lo hizo en la causa por la
muerte de Daniela Caruso, que había sido encuadrada como un homicidio intencional y por lo tanto
tenía pena más grave. La otra causa, por la muerte de Celeste Haiek, había prescripto en 2004.
En mayo pasado el defensor oficial Oscar Loberse había solicitado que se
dictara la prescripción de la causa que tiene como víctima a Caruso por el tiempo transcurrido sin
novedades en el expediente. El último acto capaz de postergar la prescripción había sido la
indagatoria del conductor, a pocos días del accidente.
Para que se interrumpa el conteo hacia la prescripción no basta
cualquier medida judicial: es necesario un acto que demuestre el interés del Estado en seguir la
acción penal. Esto no puede ocurrir con el sospechoso prófugo. Si bien Pira afrontó un truncado
juicio de extradición en 1999, eso no cuenta porque ocurrió fuera del país.
El juez Barbero primero rechazó el pedido de Loberse porque, antes de
expedirse, quería saber si Pira cometió un nuevo delito durante su ausencia. Eso evitaría la
prescripción. El juez pensaba que a Pira podrían haberle abierto una causa en la Justicia holandesa
cuando estaba a punto de ser extraditado a la Argentina y escapó de aquel país. Pero no fue así:
envió un oficio a Interpol —la agencia que registra prontuarios a nivel internacional—
y desde allí informaron que la única causa abierta contra el conductor era la del homicidio de
Caruso.
Por lo tanto, Barbero concluyó que el proceso había llegado a su fin y
lo sobreseyó. Si bien la fiscalía puede apelar, si la medida queda firme su efecto es irreversible:
el joven que burló dos veces a la Justicia no recibirá condena. Barbero también dejó sin efecto el
pedido de captura internacional contra Pira, por lo que el joven ya puede volver a circular
libremente por el país.
La prescripción de las causas se produce porque el Estado no puede tener
a un sujeto bajo sospecha indefinida y alguna vez la persecución penal tiene que cesar. El plazo
máximo para que una causa se tramite sin movimientos es de 12 años.


























