El pasado 22 de julio, en la ciudad de San Lorenzo, tuvo lugar una marcha en defensa de la vida y por los derechos de la ancianidad. Cuando comenzamos a autoconvocarnos porque nos unía el dolor, el espanto y la memoria, era nuestro anhelo que periodistas de la región cubrieran nuestro reclamo. Para nuestra alegría, fuimos recibidos por ustedes y se pusieron a nuestra disposición difundiendo nuestra causa. Acogieron con sorpresa nuestra movida en la red virtual de Facebook que cuenta hoy con 966 miembros. No desestimaron nuestras inquietudes, no hicieron lecturas partidarias de nuestro pesar. Ese simple gesto de informar y acompañar, por parte de ustedes, abrió puertas de mucha gente que tenía miedo a marchar o que dudaba de la honestidad de nuestra autogestión y se animó a caminar con nosotros. Por eso, mi gratitud hacia La Capital. En tiempos de democracia, son muy valiosos, a los ojos del pueblo, periodistas que no callen la voz de los que menos tienen. Hemos contraído con nuestros abuelos una deuda impostergable: velar para que los respeten, abogar por una digna ancianidad.
































