Tengo 17 años y estoy en último año del secundario y por eso mi mayor preocupación es mi futuro: qué carrera elegiré y qué trabajos podré hacer con esos estudios, entre otras. Entre tantas dudas y tantas preguntas, decidí basarme en la realidad y saqué como conclusión que la forma más fácil de acceder a una casa es teniendo un hijo, que entrando a trabajar (sin estudios universitarios) en alguna empresa del Estado ganaré más que ejerciendo como profesora, y que el día que me falte comida el mismo Estado deberá darme dinero aunque no lo haya ganado. Sinceramente, no quiero terminar así, quiero ser culta y ganarme las cosas con mi propio esfuerzo, pero las personas cada vez son más cómodas y parece que mi futuro es trabajar para pagarle a aquellos que no quieren hacerlo. Dicen que de lo pequeño se llega a lo grande, por eso escribo esto. Empecemos a entender desde jóvenes que perder clases no es bueno, que mientras más analfabetos somos más fácil nos controlan, que debemos ganarnos todo por mérito propio y que si intentamos no vivir a costa de los demás todos ganan y seremos un mejor país.






























