Un comerciante rosarino está detenido y cursando un posible trámite de extradición hacia Uruguay, donde está inculpado de integrar una banda de piratas del asfalto que, en enero pasado, protagonizó un frustrado y resonante robo a camiones que transportaban mercaderías por 900 mil dólares (ver aparte). El hombre fue procesado por encubrimiento agravado y detenido en Uruguay hasta que huyó en agosto de este año y volvió a Rosario.
La fase local del caso se tramita en el juzgado Federal Nº 4, a cargo de Marcelo Bailaque, quien recibió el pedido de extradición de parte de la Justicia uruguaya. El detenido es Germán R. de 40 años, capturado por Interpol hace 23 días y alojado en la delegación local de la Policía Federal Argentina.
Según José Nanni, el abogado que lo patrocina, "el comerciante nunca estuvo en Uruguay. Fue secuestrado en un operativo comando por fuerzas policiales uruguayas en Concordia y trasladado a Salto, en el vecino país, donde lo implicaron en esa causa". Y destacó "la gravedad de este hecho de secuestro e invasión jurisdiccional de la policía uruguaya" a nuestro país.
Germán R., dueño de un negocio de venta de equipos de sonido, se encontraba en Concordia por cuestiones de negocios cuando "una brigada de la policía de Uruguay lo detuvo, lo metió en el baúl del auto en que se desplazaban y lo ingresó clandestinamente a Salto", dijo Nanni. Una vez allí, el rosarino fue acusado por robo y contrabando y fue a prisión junto a otros cinco argentinos que integraban una presunta banda de piratas.
Un dato curiosos reflejado por el abogado es que su cliente "tuvo una charla con un policía que le dijo que si entregaba 20 mil dólares su causa podía archivarse y desligarse del tema", pero que "no aceptó".
Seis meses preso. El comerciante estuvo detenido seis meses en la cárcel uruguaya de Salto. "Mi cliente es insulino dependiente y sufrió un maltrato evidente en el marco de un hacinamiento feroz. En principio no tuvo atención médica y cuando la obtuvo fue mínima, era insoportable", dijo Nanni.
A mediados de agosto, Germán R. huyó del Centro de Rehabilitación (ex cárcel departamental de Salto). Junto a otro de los procesados por la causa se mezclaron con familiares que lo visitaban en la prisión y ganaron la puerta del penal esquivando los frágiles controles. En ese momento la policía uruguaya comenzó una investigación para determinar si se trató de una fuga "arreglada". Entonces se determinó que "había un auto esperándolos" en la puerta de la cárcel y hubo traslados y desplazamientos entre los guardiacárceles uruguayos.
. Una vez en Rosario, adonde Germán R. llegó atravesando la frontera en forma legal, siguió con su vida habitual y se repuso de los seis meses en los que "vivió una tortura, a tal punto que en la penitenciaría estaba esposado y con grilletes", dijo su abogado.
Ante la fuga, la Justicia uruguaya emitió una orden de captura sobre el rosarino que fue cumplida por Interpol hace 30 días. "El juez federal Bailaque determinó que mi cliente tenga atención médica hasta que se realicen todos los trámites procesales de rigor", que son los que se discuten ahora.
En esa idas y vueltas de la Justicia, Nanni planteó que "el proceso iniciado en el país vecino tiene un plazo de 30 días para hacer cumplir la extradición a partir de la detención. Ya pasaron 22 y está viciado de errores, por lo que vamos a plantear la nulidad del acto". En tanto, dijo que se envió un oficio a Migraciones para corroborar que su cliente "nunca ingresó ni estuvo oficialmente en Uruguay", con lo que confirmarían que fue secuestrado y transportado clandestinamente a salto.
Además presentarán un escrito ante la Cancillería argentina planteando la incursión de fuerzas de otro país en el territorio nacional. "Creo que todo está viciado y que finalmente no podrá cumplirse con la extradición, ya que estamos ante un secuestro y ante una serie de trámites irregulares", sintetizó Nanni.