Estamos inmersos en la cultura de la droga. Rodeados de alcohol, tabaco, psicofármacos, bebidas colas y energizantes, café, té o mate. Es imposible que nuestros chicos no tengan contacto de una u otra manera con ellas. Las drogas ilícitas de todo tipo, desde las caseras hasta las de síntesis lo único que hacen en destruir el lóbulo frontal del consumidor. El uso, abuso y luego la adicción son los tres escalones que llevan a un camino casi sin retorno. "No conozco ningún adicto viejo, me decía días atrás un psicólogo experto en adicciones, o se curan o se mueren"... Todos los consumidores tienen un grado de derrame cerebral, la mayoría mueren por ellos. Sin embargo, esta información y tantas otras deberían ser parte de un plan curricular docente. Que nuestros pequeños niños sepan decir que no pero con fundamentos. Todas las adicciones aparecen para llenar ese agujero negro que está dentro de ellos y que en vez de ser ocupado con amor, contención, revalorización, familia, son invadidos por la droga. La única forma de combatir a la droga es con la prevención, haciendo hincapié en la familia (bastión más que importante), tenemos que ser padres más "metidos" en la vida de nuestros hijos. Saber dónde y con quién están. Diálogo y comunicación no deben faltar. Es nuestra responsabilidad. Darles armas para que se defiendan. No subestimarlos. La droga los mata de una u otra manera. Comienza con los sueños y sigue con la vida. Podemos impedirlo. Depende de nosotros.





























