Los crímenes de taxistas o remiseros en episodios de robo culminaron en su mayoría con condenas
a sus autores, casi siempre jóvenes marginales o con problemas de adicción.
El 26 de marzo de 2000 el remisero Walter Zerpa, de 53 años, fue
abordado por dos jóvenes que quisieron robarle el auto y le dispararon a la cabeza con una Itaka
sustraída seis días antes a un vigilador al que también mataron. Fueron condenados dos jóvenes de
San Francisquito: uno, menor de edad, a 15 años de prisión y César Fernández, de 18, a perpetua.
El 15 de septiembre de 2003 el taxista Juan Carlos Aldana, de 35 años y
tres hijos, fue asesinado de un disparo en la cabeza durante un robo en Garzón y Vélez Sarfield.
David Toca Abregó, un ciruja ahora de 26 años, analfabeto e indocumentado, fue condenado a
perpetua.
El 19 de marzo de 2004 fue baleado en el tórax el taxista Roberto
Paulucci, de 58 años, cuando en Castellanos al 5200 lo abordaron dos asaltantes que le dispararon a
través de la ventanilla porque no se detuvo. Apresaron a un joven de 16 años.
El 4 de enero de 2006 fue asesinado de un disparo en el cuello el
taxista Jorge Poremba en Puente Gallego por una joven que le robó 40 pesos. Fue condenada a 18 años
de prisión Lucía Herrera, de 24 años.
Héctor Avila, un remisero de 52 años, fue asesinado el 6 de octubre de
2006. Dejó a una pasajera en el barrio Las Palmeras y el hijo de la mujer, con otro joven, le
disparó dos veces para robarle la billetera. Javier Espinoza, de 27 años, fue condenado a prisión
perpetua y a pagar 30 mil pesos de indemnización.
Un caso que aún se investiga es el crimen del taxista Hugo Prada, de 48
años, baleado en un robo el 18 de julio de 2008 en 24 de Septiembre casi Oroño por dos jóvenes que
pasaron en moto en contramano y lo hirieron en el omóplato izquierdo.





























