Hace unas semanas fui invitado por el gobernador de Santa Fe a una reunión junto a instituciones, empresarios, cámaras, legisladores y funcionarios, en la Casa de Gobierno en Santa Fe. El tema convocante era compartir análisis y acción para enfrentar las consecuencias de la crisis internacional, adicional a la que, a mi entender, tenemos desde lo interno como crisis institucional. Mi intención, si se me permitía intervenir, era llevar un mensaje de optimismo y fundamentarlo, creyendo firmemente que "en toda crisis se ofrece una oportunidad". La reunión caminó una vez más por los carriles de nuestra historia, la de los discursos y sobre todo en las arengas de algunos que poco hacían para iniciar o mantener un ambiente de diálogo. Una vez más entramos en la ruptura de un camino al consenso; una vez más, como escuché en estos días de boca de un dirigente "tiempo atrás nos costaba juntar 15 para una selección de rugby, ahora nos cuesta hasta encontrar dos para un doble de tenis...; este es nuestro mal, que no es de hoy, que nos acecha desde los años treinta". Es así que vivimos negándonos al futuro, todos somos eruditos sin tener la humildad de aprender y menos aún el orgullo de vivir para un proyecto en donde todos seamos partícipes y de acción mancomunada. Hoy estamos ante una crisis que a todos golpea, pero es una crisis que sin lugar a dudas dará un giro al mundo, llevándolo a trabajar sobre la economía real distanciándolo o regulando los controles para apartarlo de la especulativa. Si a este novel paradigma le agregamos el nuevo y probado protagonismo de los países emergentes y en especial los asiáticos, vemos a la Argentina con la gran oportunidad. La ley de oferta y demanda será la que, en la demanda excedente que es la de alimentos, nos brinde una promisoria proyección para trazar el camino de nuestro desarrollo. Sólo en China entra una Argentina entera por año al mercado de consumo de proteínas y de derivados de las mismas. La crisis bajará el consumo de los bienes elásticos, o sea los que se pueden demorar, no así de los inelásticos… en el primero de ellos que es la alimentación. Todos los precios de los commodities han caído, ¿cuáles son los de más fácil rebote o pasibles de no continuar cayendo? Sin dudas los alimenticios y más aún si observamos las limitaciones a extender áreas de cultivo en el mundo desarrollado, inclusive en la propia Asia. Trabajemos entonces sobre fortalecer con acción este mensaje de optimismo, acción en conjunto con aplicación inteligente, para pensar no sólo en lo granario sino en cómo agregar valor a la cadena, hoy favorecido por el libre acceso y reducido costo a la tecnología, para de esa manera llegar con la diversidad de productos, acompañando y comprometiendo un hábil y confiable manejo de negociación y comercio internacional. Hago votos por: inteligencia, trabajo y compromiso; el mundo sin dudas nos dará lugar si cumplimos con ello.



































