Tanto las autoridades del Ministerio de Seguridad de la provincia, como la
policía rosarina y la Justicia Federal, no tienen muy claro aún que pasó con Lin Zhan, el
supermercadista chino de 25 años que permaneció privado de su libertad durante 96 horas y que con
el mismo misterio con el cual fue levantado la noche del lunes pasado en la esquina de Riccheri y
San Juan, volvió a su negocio de esa zona a última hora del jueves. Numerosas son las hipótesis que
los investigadores manejan y que, quizás, se vayan develando con el pasar de los días. Sin embargo,
ni el comerciante ni su familia, asentados en el país hace 10 años, han colaborado hasta ahora con
los pesquisas para empezar a correr el velo que parece ocultar una historia diferente a la que el
muchacho relató escuetamente ante el juez Marcelo Bailaque (ver aparte). Y esa historia, como cada
vez que ocurre un hecho delictivo al interior de la comunidad oriental afincada en el país, parece
tener anclaje en lo que se llama "la mafia china", una organización criminal que no solo
controlaría el establecimiento de los supermercados en el país sino que también financiaría esas
instalaciones y cobraría un canon protectivo a sus connacionales.
"No existe una organización criminal china llamada mafia, pero sí un grupo de
malvivientes de esa comunidad como hay en todas las comunidades. Entre los chinos se han dado casos
de extorsión, pero en la gran mayoria esos casos se denunciaron y actuó la Justicia", dijo Miguel
Angel Calvete, el secretario general de la Cámara de Autoservicios y Supermercados de Residentes
Chinos en la Argentina en diálogo con La Capital desde Beijing, hacia donde viajó con la comitiva
presidencial hace un par de semanas para concretar convenios de negocios y de donde regresará en
los próximos días.
—Desde algunos sectores se plantea que hay una organización dentro de la colectividad
china que exige dinero a cambio de protección a los connacionales que abren locales en el
país.—Hubo casos de ese tipo pero intervino la Justicia y hay 25 personas purgando
condenas por esas acciones. Aquí no existe una organizacion criminal llamada mafia, pero sí un
grupo de malvivientes como existen en todas las comunidades. Entre los chinos se han dado casos de
extorsión, pero la gran mayoría de ellos fueron denunciados. El hermetismo que había antes no se
está dando tanto ahora y no hay casos de secuestros extorsivos salvo este (por el de Lin Zhan) que
se dio en Rosario. Sí hubieron casos de extorsión y amenazas.
—Con relación al secuestro del comerciante en Rosario, ¿qué información
maneja?—No podemos dar ningún tipo de información porque todo está en la etapa de
investigación. Nosotros estamos tratando de colaborar con las autoridades en la medida posible,
pero es un tema que manejan la policía y el juzgado.
—¿Es posible que investigadores chinos colaboren en la pesquisa?—En principio, a
mí no me consta que haya colaboración, aunque sí lo han hecho en otras oportunidades a raíz de las
dificultades idiomáticas por la gran cantidad de dialectos que se hablan en China. En este caso en
particular no tengo conocimiento de que eso esté ocurriendo.
—¿Se contactó con los familiares de Lin Zhan?—No, vine a China con la gira
presidencial representando a la Cámara y estamos terminando convenios.
—¿Quién puede estar detrás del secuestro de Zhan? ¿Tiene algún
indicio?—Realmente no.
—¿Pueden estar implicados ciudadanos chinos?—No necesariamente. No creo que
exclusivamente sean ciudadanos chinos. Se han dado casos de bandas mixtas de argentinos y chinos en
otros lados, pero en casos de amenazas y extorsiones.
—¿Qué motivación pudo haber tenido el secuestro?—Evidentemente el dinero, porque
tengo entendido que pidieron rescate.
—¿Está mensurada la dimensión de la colectividad china en Rosario?—Hay cerca de
dos mil ciudadanos chinos que ejercen la actividad comercial.
—¿Todos vinculados con supermercados?— También con restarurantes. Pero en San
Lorenzo hay una minoría que son propietarios de empresas importadoras de logística.
—¿Los familiares de Lin Zhan cuántos negocios tienen en la ciudad?—Por
participación directa o a través de socios tienen cuatro supermecados.
—Con relación al origen de la inmigración china hay comentarios que indican que abren los
locales en el país a partir de préstamos otorgados por grupos económicos chinos que después les
cobran un canon protectivo.—No es así. La colectividad china tiene más de 6 mil comercios
en la Argentina y lo que gana lo reinvierte en distintos grupos económicos internacionales. El
inmigrante chino está en las mismas condiciones que el español, el italiano u otro. El 30 por
ciento de lo que se mueve en alimentos en la Argentina lo moviliza la colectividad china tanto en
la apertura de comercios como en la reinversión vertical. En el país tienen molinos harineros,
ingenios azucareros. Hay una reinversión permanente, pero también existen casos de inversiones como
compra de empresas.
—¿El inmigrante chino llega con un capital determinado?—Algunos traen capitales
de China, pero ya no llegan ciudadanos de aquel país a abrir negocios como hace siete u ocho años
atrás. Los chinos que están en la Argentina son los que estan abriendo nuevas sucursales, otros
comercios o comprando fondos de comercio a almaceneros argentinos y abriendo bocas nuevas.
—¿Existe una convención en la colectividad china de que en un radio determinado sólo puede
haber un súper chino y no otro?—Es una convención, una suerte de código no escrito donde
se respeta la zona para no sobresaturar la cantidad de comercios. En realidad, este es un tema que
incluso lo hemos acordado con la Cámara de Rosario. Se ha participado de la elaboración de las
ordenanzas que regulan la actividad comercial. Rosario tiene una particularidad, dentro del país es
uno de los municipios más organizados en ese aspecto.
—¿Hay una distancia determinada? Se habla de 5 ó 13 manzanas.—En Rosario hay una
ordenanza que regula la apertura de negocios de alimentos ya sean chinos o argentinos. Puntualmente
regula la cantidad de aperturas y los metros de superficie de los locales de comercialización de
alimentos. Recuerde que hay grandes cadenas internacionales que no han podido instalarse.
—Se dice que hay colores identificatorios en los frentes de los súper y que eso tiene que
ver con la procedencia de sus dueños o con los clanes a los que aportan el canon. ¿Tiene algún
signigificado especial?—Es un mito como el que dice que les reintegran los impuestos a
los comerciantes chinos. Son temas que no tienen fundamento.
Testimonio. El viernes, varias horas después de
ser liberado, el supermercadista chino Lin Zhan declaró ante el juez federal Marcelo Bailaque. Lo
hizo con más evasivas que certezas y llegó a decir que lo llevaron "porque soy lindo". Ese
testimonio fue publicado en la edición de ayer de La Capital y se puede acceder a él a través de la
página web lacapital.com.ar