El comercial de la bebida cola nos interpelaba: "No creas todo lo que te dicen, sentí el sabor de la Navidad". Y es verdad. No creas si te cuentan que todo es mentira, la Navidad es encuentro, es Dios que se hace niño y pobre para renacer entre nosotros. No creas que es un cuento de hadas, es el amor que se hace presente una y otra vez. No creas si te dicen que está todo mal, que este país no lo arregla nadie. Debemos confiar en serio que si dejamos los egoísmos de lado y nos ponemos al servicio del otro, esto va a cambiar. No creas si te gritan que la juventud está perdida. Muchos jóvenes donan su tiempo y sus ganas para brindarse a los demás, como lo hicieron el último sábado por la noche, donde distintos grupos y movimientos como los chicos del Colegio Sagrado Corazón, caminaron las calles del centro repartiendo alimentos, bebidas y su presencia a los que menos tienen, a los que pasan su vida en la calle, haciendo presente el espíritu navideño en gestos concretos de humildad y cercanía. No creas si te confirman que la muerte le está ganando a la vida. En una batalla desigual, son muchos los que apuestan a concientizar que la vida es sagrada, que hay que protegerla desde su mismo inicio, porque defendiendo la vida desde lo más ínfimo se puede garantizar su cuidado y bienestar en todas sus etapas. No creas que la sociedad está arruinada. Somos nosotros los que tenemos en nuestras manos la magia de construir un nuevo tiempo, recuperar los sueños y los valores que hicieron grande a esta Nación, y terminar así de transformar esta realidad en una etapa donde sea moneda corriente el servicio a los demás y el aprecio por la vida. La tuya, la mía, la del que no conozco, la del que se está gestando y la del que ya está terminando su camino. Rosario, te quiero provida.




























