La vieja lucha que iniciaran el ingeniero Huergo, allá por 1907, y el ingeniero Mosconi entre 1922 y 1930, y las banderas que levantaron expresadas brillantemente por Arturo Frondizi en su libro "Petróleo y política", se vieron realizadas en esos cuatro años de gobierno desarrollista. Pero eso les costó a Arturo Frondizi, Rogelio Frigerio y a Arturo Sábato, artífices y ejecutores de esa política de liberación, las más despiadadas campañas de difamación y calumnias que recuerde nuestra historia contemporánea. Frondizi dijo: "Los monopolios me pueden perdonar mil libros de política y petróleo, pero nunca me van a perdonar el autoabastecimiento del petróleo". La guerra psicológica que se desató no dejó sector sin abarcar. La derecha golpista y grandes sectores de la izquierda, vacía de contenido nacional, se unieron en una cruzada de dudosa autenticidad, como lo hicieron en el golpe de Estado del año 1930, que terminó con el gobierno del doctor Hipólito Yrigoyen y con la política petrolera del general Enrique Mosconi.




























