El último veterano británico de la Primera Guerra Mundial, Harry Patch, murió ayer a los 111
años, según informaron fuentes del asilo de Somerset, oeste de Inglaterra, donde residía. Fue
enviado al frente a los 18 años, a pesar de que era un opositor a la guerra. Fue herido y vio morir
a tres de sus amigos más cercanos en la batalla de Passchendaele.
En la tercera batalla de Flandes en 1917, en la que murieron más de
70.000 soldados, luchó durante unos cuatro meses.
Con sus compañeros, el artillero cerró el pacto de no matar a ningún
soldado enemigo. En la Segunda Guerra Mundial, era demasiado mayor para ser enviado al frente otra
vez.
Patch, nacido en 1898, estuvo casado 60 años con su primera mujer, con
la que tuvo dos hijos. A los 81 años volvió a casarse, pero su segunda mujer murió hace cinco años.
El veterano era un hombre sencillo. Se formó como plomero, trabajo que
desempeñó hasta su jubilación en 1963. Durante gran parte de su vida, Patch calificó la guerra de
“crimen organizado”.





























