Cuando leí que Iapos llegó a una mediación en Tribunales por no querer comprar una silla motorizada por tu problema de salud, sentí verguenza y mucha. Vi tu foto donde salís con la hidalguía que da la impotencia, la cara tuya con muchos sueños, ilusiones. Te vi salir, con una carita de aceptación a los no que da la discapacidad, pero allí estabas enseñando con tu ejemplo que seguirías esperando una silla que mejoraría tu sistema de vida, pero que no es lo único que tenés, porque la vida te otorgó unos padres que te acompañan y que están orgullosos del hijo que tienen y porque en cada camino enseñas. Nos enseñas y cuánto, querido Emiliano. Iapos hace 5 años que viene diciendo que no; pero con esa respuesta, esta obra social no se da cuenta cuánto daño te hace, porque te están limitando a que vivas más libre, mejor y con más independencia. Recuerdo que con Abuelos Sustitutos (una entidad que fundé en el año 2005 ) compramos a Nair (una niña que padece tu misma enfermedad ) la misma silla que hoy vos necesitás y su mamá nos contó con mucha alegría que su hija había empezado a jugar a la escondida por primera vez gracias a la independencia que le dio nuestro presente. Y nosotros eramos abuelos con insignificantes sueldos, pero eramos humanos ante este duro camino que debe recorrer quien lo padece. Iapos no sabe cuánto se sufre tener que depender de algo o de alguien, que muchas veces nos prohibimos pedir para no molestar y que si lo supieran o lo entendieran no tardarían en darte lo que te corresponde por ser afiliado con un certificado de discapacidad que avala tu pedido.




























