Escribo esta carta un día domingo por la tarde desde avenida Eudoro Carrasco al 4100, donde el ruido producido por la alta velocidad de las caravanas de motos de alta cilindrada y de las otras, con sus caños de escapes libres tanto como las cabezas de sus ocupantes sin cascos, se suceden por horas sin dar respiro a quienes aspiramos a descansar en un entorno natural y con ruidos normales. Llamé en varias ocasiones a Control Urbano para informar el tema y me dicen que debo llamar a Tránsito, donde nadie atiende. Los operativos de control que se realizan resultan insuficientes, limitados y previsibles dado que los desaprensivos motociclistas parecen saber dónde y cuándo no los hay. Solicito la presencia de agentes de Tránsito en la ciudad hasta la Bajada Puccio los días domingos y feriados por la tarde porque este descontrol se repite produciendo molestias a los vecinos y peligro de accidentes a personas que nada tienen que ver con las picadas.






























