Debo confesar que mis oídos no se acostumbran a escuchar lo que la presidenta de todos y todas expresa en sus repetidas arengas por cadena nacional. Cada una de sus presentaciones televisivas son más de lo mismo: agresiones verbales, risitas burlonas, gestos y palabras inadecuadas a su investidura, miradas cómplices a sus secuaces aplaudidores. Lo anterior se potencia en ésta época de elecciones, donde además la cadena nacional es utilizada para su campaña política partidaria.
No sé si tildar mi sensación al respecto de positiva, por mantener intacto mi espíritu crítico como ciudadana que desea fervientemente no ser subestimada alevosa y permanentemente; o de negativa, porque mi ingenuidad me hace creer que en un tiempo no lejano recuperaré el respeto y la consideración que merezco como pueblo de esta querida Argentina sometida a bajos embates alimentados por las ansias de poder por el poder mismo.
María Cristina Grecco
DNI 6.730.357




























