El arribo de grandes cruceros produce por estos días una revolución en el centro de la ciudad de Ushuaia, donde miles de turistas de las más diversas nacionalidades caminan por las calles registrando cada postal que pueden del paisaje fueguino.

El arribo de grandes cruceros produce por estos días una revolución en el centro de la ciudad de Ushuaia, donde miles de turistas de las más diversas nacionalidades caminan por las calles registrando cada postal que pueden del paisaje fueguino.
La temporada de barcos turísticos tiene su máxima expresión con el atraque de verdaderos gigantes del mar, como el Star Princess, de 289,5 metros de largo (eslora), 36 de ancho (manga) y capacidad para transportar a 2.600 pasajeros y 1.100 tripulantes. El buque arribó anteayer a la capital fueguina después de superarse una polémica acerca del criterio con que el gobierno provincial aplicaba la llamada ley Gaucho Rivero, que impide amarrar en el puerto local a los barcos de bandera inglesa o de conveniencia que exploten recursos naturales en la zona de las islas Malvinas.
Junto con el Star Princces también llegó el Fram, de 114 metros de eslora y 20,2 de manga, con 328 pasajeros y 150 tripulantes, un crucero antártico de bandera noruega, y el Corinthian II, con 114 visitantes.
Cordero y centolla. En total, más de tres mil turistas descendieron anteayer en el muelle del puerto de Ushuaia y se lanzaron a recorrer el centro en busca de obsequios, excursiones al Parque Nacional Tierra del Fuego o restaurantes donde disfrutar dos de los platos predilectos de la zona: el cordero y la centolla.
Como los cruceros permanecen poco tiempo en cada escala, los operadores turísticos se mueven rápido: muchos ya tienen excursiones contratadas desde antes del arribo del barco y otros se acercan al puerto tentando a los visitantes con viajes relámpagos a los circuitos más destacados por sus bellezas naturales.
La visita al Museo del Presidio, donde funcionó la antigua cárcel de reincidentes, o al Museo del Fin del Mundo, son opciones muy buscadas por los turistas que también hacen city tours o llegan hasta el Trencito del Fin del Mundo, una pintoresca formación ferroviaria que recorre el mismo camino que hacían los presos de la cárcel para cortar leña en el monte. La llegada de cruceros seguirá siendo incesante durante los próximos días, con el arribo de varios barcos de cerca de un centenar de pasajeros cada uno, y de otro gigante como el Infinity, con capacidad para albergar a 2.050 turistas y 1.001 tripulantes.
Costa Concordia. Por su parte, los familiares de las 32 víctimas del crucero italiano Costa Concordia se reunieron ayer en la isla italiana de Giglio para recordar a sus seres queridos con una emotiva misa.
El obispo Guglielmo Borghetti agradeció a los ciudadanos de Giglio su disposición para prestar ayuda tras la tragedia y pidió "paz" para las víctimas que perdieron la vida. La ceremonia tuvo lugar a puerta cerrada en la iglesia de Santi Lorenzo e Mamiliano, pero fue retransmitida en una gran pantalla en el puerto.


