El colapso de las redes domiciliarias de distribución de energía se convirtió en una tortura para decenas de miles de porteños.

El colapso de las redes domiciliarias de distribución de energía se convirtió en una tortura para decenas de miles de porteños.
"Hace 14 días que estoy sin luz, ya no sé qué hacer", lamentó una mujer que oscilaba entre el llanto y la ira en un improvisado piquete levantado en una calle del barrio porteño de Almagro.
Ancianos y enfermos quedaron aislados en sus departamentos sin poder bajar a la calle, mientras el resto se vio obligado a subir escaleras en sus edificios para acarrear baldes de agua. Unos y otros perdieron los alimentos que conservaban en refrigeradores y freezers, los comercios sus stocks que necesitaban frío y todos sufrieron a la hora de intentar conciliar el sueño con 30 grados de temperatura y sin el alivio de un ventilador o un aire acondicionado.
Los vecinos afectados realizaron cortes de calles, avenidas y autopistas en reclamo de una solución.
El gobierno porteño desplegó en tanto un servicio de emergencia para asistir a ancianos, enfermos y menores afectados por los cortes, además de distribuir grupos electrógenos para evitar que hospitales y otros centros asistenciales se quedaran sin energía.
Las altas temperaturas del verano hicieron colapsar otro año más el sistema eléctrico argentino, en particular en la mayor metrópolis que con más de doce millones de habitantes se convirtió en una trampa de asfalto, cemento y caos de tránsito.
Los cortes de luz dejaron a oscuras tanto al coqueto barrio de Recoleta como a los populosos bloques de viviendas de Lugano. Sin distinción, todos salieron a protestar con cacerolazos y piquetes en calles y autopistas, mientras el gobierno nacional y las empresas concesionarias de la distribución de energía cruzaron acusaciones, a las que se sumaron referentes de la oposición, tanto dentro como fuera del peronismo.
Operativo de seguridad. Las cuatro fuerzas federales de seguridad desplegaron ayer un operativo coordinado para asistir a los sectores más vulnerables que están padeciendo cortes de luz y la intensa ola de calor, según anunciaron ayer la ministra de Seguridad, María Cecilia Rodríguez, y el secretario del área, Sergio Berni.
Durante una rueda de prensa en el Departamento Central de la Policía Federal, Berni puntualizó que están trabajando "en Capital Federal unos 17.000 efectivos", mientras que en la provincia de Buenos Aires "hay unos 7.000 hombres de las cuatro fuerzas federales sumados a las tareas de la policía bonaerense".
Además remarcó el trabajo que se está realizando desde los distintos ministerios nacionales como el de Salud, el de Desarrollo Social y el de Defensa que está produciendo "agua mineral en sachet".
También explicó que el Ministerio de Planificación Federal está coordinando el trabajo de 1.700 cuadrillas de Edesur y Edenor. La Policía Federal y la Gendarmería prestan el apoyo logístico.


