Quería dirigirme a los papás de Julia, la niña trasplantada el pasado 17 de noviembre por una cardiopatía congénita del corazoncito. Tuvimos la suerte de conocerla a ella y sus papás. Nuestra beba (de 10 meses) a los ocho meses tuvo que ser intervenida para colocarle un marcapasos, ya que su diagnóstico desde que nació fue bloqueo A V completo, congénito. Su frecuencia siempre fue baja y sabíamos que tarde o temprano iba a tener que ser intervenida. Finalmente, llegó el momento y gracias a nuestra obra social (Caja Forense) y a la calidad humana de toda la gente que trabaja allí comenzaron a buscar el marcapasos y catéteres que necesitaba. Había que operarla con urgencia, ya que su frecuencia disminuía, día a día. Nos dirigimos a la Fundación Favaloro, donde también nos encontramos con un grupo de gente excepcional, con nuestra angustia y gran dolor allí conocimos a Julia, tan sólo estuvimos dos días con ella, pero aprendimos a quererla muchísimo y a entender a sus papás. Cuando mi hija salió de esa cirugía nos sentimos muy felices de saber que estaba bien, pero no dejamos ni un día de pedir por Julia. Deseamos que esos papás puedan tener la paz y tranquilidad que nosotros tenemos hoy. A ellos, nuestro gran cariño y amor, mucha fuerza, Dios está con ustedes y pronto Julia estará disfrutando de esa gran familia y todo el amor que le brindan día a día. Saludos a ustedes y sepan que rezamos todos los días.



































