Edición Impresa

Melincué: sospecha que su padre fue velado cuando todavía estaba con vida

La hija del cantautor Daniel Albarracín, fallecido el año pasado, denunció penalmente a profesionales que diagnosticaron el deceso.    

Sábado 13 de Abril de 2013

Los familiares de Daniel Albarracín, un cantautor de Melincué muy conocido en la zona, que falleció el año pasado, sostienen que lo dieron por muerto cuando aún estaba presuntamente con vida, y que fue velado sin certificado de defunción. Por tal motivo, la hija del Lagunero, como lo llamaban, realizó una presentación judicial contra dos médicas y un directivo del Samco de esa localidad.

   Daniel Albarracín fue un músico que descolló por su potente voz pero también fue conocido por su notable parecido físico con Horacio Guarany. El año pasado encontró la muerte tras una larga dolencia. Su hija Natalia se presentó en la Justicia para que se investigue el caso, ya que sostiene que su padre fue velado presuntamente cuando aún estaba con vida, y se basa en las diferencias y hasta ciertas incongruencias mostradas por los médicos y paramédicos que lo vieron.

   El Tino padecía una afección renal que derivó en diálisis. Como consecuencia de esa dolencia, entró en una profunda depresión y se le diagnosticó anorexia nerviosa. Había adelgazado 60 kilos. Tras estar internado un mes en el sanatorio Abel Beroiz, de Venado, fue dado de alta a mediados de mayo de 2012 y le colocaron una sonda gástrica. El 27 de junio de ese año comenzó a tener fiebre pero le aplicaron una inyección de novalgina y aparentemente estaba estabilizado el día jueves.

   El viernes 29 de junio rechazó el desayuno que le sirvieron a las 7.30 y comenzó a sentir malestares, por lo que fue derivado al Samco local. Allí fue atendido por la médica Silvia C., el enfermero Gabriel R. y la paramédica Carina N., quienes constataron el fallecimiento. A las 9.30 fueron a retirar el cuerpo para velarlo, pero “sin tener el certificado de defunción”, tal cual lo señaló su hija Natalia.

   “Con mi madre y mis hermanas permanecimos junto al cuerpo inerte de mi padre pero todas constatamos que estaba tibio y con las manos blandas”, dijo Natalia, y ofreció otros detalles respecto al cuerpo de Albarracín, que le daban la idea de que podía no estar muerto. Según su testimonio, a las 23 de ese mismo día volvió a notar que el cuerpo de su padre estaba tibio “como si estuviera vivo”. Ante la duda, los familiares pidieron que se constatara esa sospecha y la médica del Samco, Teresa P., le realizó un electrocardiograma que constató el fallecimiento, pero a su vez, y siempre de acuerdo al testimonio de la hija del difunto, la profesional planteó ciertas dudas en función de que el cuerpo aún estaba con una temperatura inapropiada para un muerto. Eso fue a la 1 de la madrugada.

Periplo. Ante la persistente duda, Natalia volvió a pedir que se viera a su padre. En el escrito presentado en Tribunales narró que un paramédico se acercó hasta el lugar a las 3 de la madrugada y le dijo que “la primera médica que dijo que estaba muerto se equivocó porque a su criterio no lo estaba”. Y que le habló de patologías en las que las pulsaciones “se sienten despacito y son difíciles de detectar, por lo que (la médica) debía haberlo internado en ese momento”.

   La hija relató que “a las 9.30 del 30 de junio el cuerpo aún estaba caliente”, por lo que se dirigió a la policía para hacer la denuncia correspondiente. A las 12.30, recordó, llegó un médico oficial de Lavordeboy, Javier C., pero no lo revisó en ese momento, sino a las 14. “A esa hora la temperatura corporal era de 35 grados. Ante ello, pidió la autopsia y nos dijo que no llevaba más de 20 horas de muerto. Sin embargo, a las 15, y al ver que estaba comprometiendo a sus colegas con el posible dictamen erróneo, quiso revisar nuevamente a mi padre, dijo que llevaba más de 20 horas fallecido y nos pidió que no hiciéramos la autopsia”. La familia solicitó esa práctica forense sobre el cadáver y “el médico, en un ataque de ira, se retiró maleducadamente dejando a mi padre doblado y tirado. A esa hora nos dieron la fotocopia del certificado de defunción pero nunca el original, y a las 17 se lo llevan para hacer la autopsia”, dijo Natalia.

   La chica sostiene que previo a su entierro “el cuerpo no tenía olor ni nada que se le pareciera y fue llevado a la morgue judicial de Venado Tuerto. El 1º de julio nos entregaron el cuerpo para su sepelio y nos dijeron que estaba abierta una causa denominada Daniel Albarracín, su muerte”.

La denuncia. Entre otras cosas, la mujer denunció que los resultados de la autopsia no fueron volcados al sumario “ni llegaron al Juzgado”, que el médico forense se explayó al respecto por los medios de comunicación locales y no lo plasmó en el documento correspondiente, que los profesionales nunca fueron concretos respecto de la hora de fallecimiento y que el resultado del electrocardiograma no fue incorporado al sumario.

   Con estos y otros elementos, Natalia presentó una demanda por homicidio culposo contra la médica del Samco de Melincué, Silvia C., un particular que estaba en ese momento a cargo del efector, Daniel G., y la médica Teresa P., por “no cumplir con el protocolo exigido para comprobar el fallecimiento o no de mi padre a raíz de la patología que padecía”, y por no presentar “en ningún momento el electrocardiograma con el que se concluye que estaba muerto y el pulso no se sentía”.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

LAS MAS LEÍDAS