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Matan de un balazo a un policía en servicio en un barrio de Santa Fe

Veinte demorados por el asesinato de Damián Víctor Martinet, un cabo de 28 años de la Unidad Regional I. Intervenía tras una denuncia de violencia familiar. Tenía puesto el chaleco pero el tiro le dio en la axila y le atravesó la aorta.

Lunes 08 de Abril de 2013

Un cabo de la policía santafesina de 28 años fue asesinado de un disparo cuando se disponía a participar de un procedimiento por un hecho de violencia de género. El homicidio ocurrió el sábado por la noche en un populoso barrio de la zona sur de la capital santafesina y, luego de haber demorado a una veintena de personas, al cierre de esta edición la policía continuaba buscando al principal sospechoso que se mantenía prófugo.

El cabo Damián Víctor Martinet, cuyos restos serán sepultados hoy en el Cementerio Municipal de Santa Fe, tenía 28 años y hacía ocho que se desempeñaba en la en la policía capitalina. Hasta ayer revistaba en la subcomisaría 10ª del barrio San Lorenzo, en la zona sur de la ciudad, y anteriormente había prestado servicios en la comisaría 8ª con jurisdicción en Guadalupe y en la Brigada Motorizada.

"Es un momento muy duro para la fuerza policial", aseveró a LaCapital el titular de la Unidad Regional I, Rafael Grau, al comentar muy consternado el alevoso homicidio. Mientras participaba del velatorio del joven uniformado muerto en servicio el comisario aseguró que "el autor del disparo fue identificado por testigos y estamos tras sus pasos".

Indefenso. El hecho que culminó con la muerte de Martinet se desencadenó durante las primeras horas de la noche del sábado en el barrio San Lorenzo de la capital santafesina. Eran las 21.20 cuando la Central de Emergencias 911 recibió una llamada mediante la cual se solicitaba presencia policial en una vivienda del pasaje Cervantes al 3900 donde se estaba registrando un caso de violencia familiar.

"Según la denuncia que recibimos, en una vivienda particular un hombre le estaba pegando a su mujer y a un hijastro. En ese contexto se enviaron dos patrulleros. Martinet iba en el móvil que llegó primero y tuvo que bajarse del auto para intentar despejar el camino porque había una moto atravesada en un pasillo que no permitía acceder al lugar. Fue entonces cuando su compañero, que se encontraba al volante, lo vio desplomarse al piso luego de emitir un quejido", reconstruyó a este diario una alta fuente policial las todavía imprecisas circunstancias en que el joven policía resultó herido de muerte sin posibilidad de defensa alguna.

Martinet —según se precisó oficialmente tenía colocado el chaleco antibalas reglamentario— cayó tras recibir un balazo de una pistola calibre 22 que ingresó a la altura de la axila en la zona intercostal derecha que le produjo una lesión en la aorta que terminó resultando fatal.

El cabo fue trasladado de urgencia al hospital José María Cullen, donde ingresó a las 21.40 y falleció una hora después de ser baleado, mientras era asistido y luego de sufrir dos paros cardiorrespiratorios.

Pasillo. Según los primeros datos recabados por los investigadores, el disparo que mató al policía provino desde el fondo de un pasillo. "Lo que se pudo establecer es que el tiro no provino del domicilio donde se estaba produciendo el episodio de violencia familiar que había sido denunciado, sino desde un lugar próximo a esa vivienda", precisaron las fuentes consultadas.

En el lugar donde fue baleado Martinet se constituyeron, además del jefe de la UR I, el titular de la policía provincial, Omar Odriozola, y la jueza de Instrucción en Turno, Susana Luna, entre otras autoridades policiales y judiciales.

Buscado. Como resultado de distintos allanamientos ordenados durante la madrugada de ayer se procedió al secuestro de dos armas de fuego calibre 22 y —ambos con la carga completa— fueron detenidas veinte personas —hombres y mujeres— que presuntamente estarían relacionadas con el hecho.

De los diversos testimonios recabados en dichos operativos se logró establecer la identidad del presunto autor del disparo, cuyo paradero era intensamente rastreado al cierre de esta edición.

Con las banderas a media asta

Por disposición de la Jefatura de la Unidad Regional I e iniciativa de los trabajadores policiales, los patrulleros de la fuerza portaron ayer un crespón negro y en las distintas agrupaciones las banderas flamearon a media asta. En ese marco, la agrupación sindical no reconocida Apropol expresó su “beneplácito” por la iniciativa y abogó por que “estas actitudes sirvan para que los policías recobremos la mística de ser servidores públicos y ante la adversidad apreciar el real significado del martirio de quienes caen en su misión más allá de las cuestiones políticas que dejamos para lo cotidiano”.

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