El domingo pasado concurrí con mi nieta de nueve años a presenciar el Ballet de Moscú sobre hielo que se desarrolló en el salón Metropolitano. Es de esperarse la ansiedad y la alegría de poder participar de tan especial espectáculo. Para poder gozarlo como corresponde decidimos sacar la entrada "platea gold" en la suma de 200 pesos, es decir la entrada de mayor valor pensando que el nivel del espectáculo bien valía la pena y desde luego que fue así. Pero mi queja y la de muchos como yo, consiste en que la ubicación asignada, quinta fila, butacas 50-52, se encontraba en los laterales del escenario, pero de manera tal que era casi imposible distinguir desde allí el show que se desarrollaba sobre el escenario, lo cual motivó protestas de mi parte (mi nieta, dada su pequeña estatura, directamente no veía nada, y los demás lo veíamos demasiado de costado) y otros que como yo nos sentimos estafados; sólo el cortinado era lo que mejor distinguíamos, por dar un ejemplo de lo mal ubicados que estábamos; hasta llegaron a decirnos que "estaban las pantallas gigantes" para apreciarlo mejor". Una caradurez, dado que no pagamos una entrada tan costosa para mirarlo desde las pantallas. Luego de varios minutos de quejas, nos ubicaron un poco mejor y mi pregunta es la siguiente: si cuando saqué la entrada el viernes en Córdoba al 1400 me dijeron que las únicas plateas disponibles eran las que nos vendieron, ¿cómo aparecieron luego las que nos dieron, después de protestar? y ¿cómo puede ser que otras personas que adquirieron sus entradas el día mismo del espectáculo, minutos antes de entrar, consiguieron mejor ubicación? Los organizadores del espectáculo, ¿probaron sentarse en el lugar que nos asignaron primero para comprobar cómo se observaba desde allí? indudablemente que no. Vender esas entradas, en esa ubicación, al precio que nos la vendieron es directamente una estafa al público. Cabe aclarar que el espectáculo brindado fue hermoso, nada tienen que ver los artistas rusos con los organizadores locales. Realmente brindaron su arte maravillosamente. Lástima los nervios y el sinsabor de los momentos previos. Es de esperar que no se repita, ya que mucha gente pasó por lo mismo y no hay derecho a que suceda. Los que sí tuvieron "mejor suerte" fueron los que compraron una entrada de un valor muy inferior (desde 50 pesos) y al empezar a dejarse los lugares que las personas no aceptaban, luego del intermedio se ubicaron allí y lo vieron como si hubiesen pagado una platea "gold". A ellos el negocio les salió más redondito.


























