Luego de meses de cuidadosa planificación, marchas y contramarchas, Mauricio Macri festejó ayer en Tandil su casamiento con la empresaria textil Juliana Awada, celebrado en la Capital Federal el martes último. La fiesta de no más de 200 invitados tuvo lugar en la exclusiva estancia La Carlota, propiedad de su tío Jorge Blanco Villegas, a 40 kilómetros del centro de esa ciudad serrana bonaerense, en la que el jefe de gobierno nació hace 51 años.
Una heterogénea mezcla de invitados entre familiares, empresarios, funcionarios, representantes de la política, del espectáculo y del deporte comenzaron a llegar a partir de las 18 para acompañar a Macri y a su esposa en el festejo, que estuvo lleno de presencias rutilantes. La ocasión fue un inmejorable escenario para condimentar las aspiraciones presidenciales del líder de Pro con miras a las elecciones de 2011.
Mientras los esposos llegaron ayer a La Carlota en un avión privado, y se alojaron allí hasta el inicio de la fiesta organizada por Bárbara Diez, esposa del jefe de gabinete porteño Horacio Rodríguez Larreta), el resto de los invitados fue distribuido en distintos hoteles y posadas vip, según un esquema organizado desde hace meses y mantenido en riguroso secreto.
La estancia Ave María, por ejemplo, propiedad de los Pereyra Iraola, alejada del lugar del festejo, albergó a los familiares de la novia; en la posada La Cascada, a 5 kilómetros del centro, se alojaron los ministros y los diputados de Pro Gabriela Michetti y Federico Pinedo, que se cruzaron con los peronistas disidentes Ramón Puerta (amigo personal de Macri) y Francisco de Narváez (invitado por la familia Awada). El siempre posible pero dificultoso acuerdo entre Pro y el PJ antikirchnerista será tema de conversaciones entre macristas y miembros del peronismo opositor. Entre la tradicional Posada de los Pájaros y en la cercana Amaiké se repartieron los representantes del mundo del fútbol y la TV. l




























