Quiero responder a través de esta nota a muchos comentarios que me llegaron a mi correo particular referidos a mi carta publicada el pasado 10 de diciembre, con el título "Más escuelas inclusivas". La gente me dice que no expresé algo muy importante: que en las escuelas inclusivas los niños sin dificultad también se benefician compartiendo las aulas y sus vidas con nuestros hijos con necesidades educativas diferentes. En realidad, mi carta original enviada al diario justamente lo describía, y decía que los niños que han compartido una escuela, un club, una colonia de vacaciones, un paseo, un encuentro con niños con capacidades diferentes cuando sean hombres y mujeres adultas y frente a una persona con discapacidad no harán diferencia, pues sabrán tratarlos de igual a igual, les tendrán paciencia a que contesten, elijan o decidan y no dudarán en cuanto tengan que darles una mano y ayudar y dar los apoyos necesarios. Sucedió que la nota era extensa y fue resumida al editarla. Pero no cabe duda que serán personas más solidarias y sensibles. Sabemos que las diferencias nos fortalecen, educan y enriquecen.


































