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Luego de agonizar dos días, murió un joven al que balearon en la cabeza

El muchacho se derrumbó en la calle y, un rato después, sus familiares lo subieron a un auto y lo llevaron al Hospital Roque Sáenz Peña. Falleció en el Clemente Alvarez.

Lunes 11 de Noviembre de 2013

Un muchacho de 21 años murió ayer en el Hospital Clemente Alvarez, donde se encontraba en grave estado desde el jueves a la noche, cuando había sido baleado en el barrio La Granada. Si bien anoche, al cierre de esta edición, los investigadores policiales no habían determinado la motivación del crimen, algunos presumían que podría tratarse de una venganza.

   El crimen de Montenegro fue el octavo del año en jurisdicción de la subcomisaría 19ª, un sector de la zona sudeste de la ciudad que abarca unas doce cuadras por cinco. La seccional incluye los barrios Las Flores, al que se accede por España al sur de la circunvalación, La Granada y 17 de Agosto.

   Algunos de estos crímenes están vinculados ya sea a través de las víctimas o por sospechosos que se mencionan en distintos hechos.

Declinación. Marcos Montenegro tenía 21 años y vivía en el pasaje 509 al 1700, a unos cien metros del barrio Las Flores y a unas tres cuadras del casino City Center, en una barriada con casas de material y calles con pavimento. Según señaló ayer una fuente policial, cerca de las 22 del jueves pasado el muchacho estaba parado en el cruce de 509 con Melián cuando aparecieron varios hombres y, sin que haya habido un diálogo previo, abrieron fuego.

   Uno de los proyectiles atravesó la cabeza de Montenegro. El muchacho se derrumbó en la calle y, un rato después, sus familiares lo subieron a un auto y lo llevaron al Hospital Roque Sáenz Peña.

   A raíz de la gravedad de la herida que presentaba, Montenegro fue derivado al Hospital de Emergencias Clemente Alvarez donde, luego de agonizar tres días en terapia intensiva, falleció a las 8 de ayer.

   Una fuente policial señaló que sus familiares donaron sus órganos al Centro Unico Coordinador de Ablaciones para el Implante de Organos y por lo tanto hasta el mediodía de ayer el cuerpo no había sido trasladado de la morgue del Heca al Instituto Médico Legal para la realización de la autopsia de rigor.

   Hasta anoche, los investigadores no habían localizado al o los autores del ataque y, al parecer —en rigor la policía no lo informó— no tenían pistas que condujeran a quién gatilló el balazo. El caso es investigado por personal de la sub19ª y de la sección Homicidios con la intervención de la jueza Nº 10 Patricia Bilotta.

Saga sangrienta. El primer crimen de 2013 en esta zona ocurrió el 21 de marzo y la víctima fue Lucas Matías Martínez. El joven de 26 años murió en el Heca a raíz de una puñalada en la espalda que había recibido horas antes en pasaje Cala al 7300, en el barrio 17 de Agosto. Vivía en Flor de Nácar al 7300 y según la policía tenía antecedentes delictivos —aunque no pendía sobre él pedido de captura— por robo, encubrimiento, tentativa de robo y hurto.

   Un mes después, el 24 de abril, fue asesinado Javier Hernán “Búfalo” Gómez. De 32 años, había purgado una condena de 7 años y medio en prisión, regresaba de la cancha de Newell’s en moto con una mujer cuando otro rodado comenzó a perseguirlo. En España y Ceibo, donde el barrio 17 de Agosto se divide de Las Flores Este, fue alcanzado por al menos tres disparos, uno de ellos en la cabeza. Amigos suyos detuvieron el paso de un auto para que lo trasladaran al hospital Roque Sáenz Peña, donde llegó sin vida.

   Menos de un año antes un hermano suyo de 29, Héctor Miguel Gómez, había sido víctima de un doble crimen perpetrado en una plazoleta cerca de su casa, hecho en el que también fue asesinado Diego Martín Fernández, de 33. Por ese hecho a finales de 2012 fue procesado Segio “Pototo” Portela, a quien se le atribuyeron cuatro homicidios en la zona.

   Sin embargo, por el crimen de Búfalo el apodo que sonó fue el de “Satanás”, otro joven que aparece mencionado en varios homicidios en esta barriada que fue capturado a mediados de septiembre. Se trata de Nicolás Eduardo P, de 18 años, quien al ser interrogado por el crimen negó todas las imputaciones.

   Veinte horas después del crimen de Búfalo fue asesinado un amigo suyo que regresaba, precisamente, de su velorio. Fue el 26 de abril, cuando Alexis Emanuel “Puflito” Cabañas caminaba a su casa y fue emboscado por dos personas que le dispararon desde una moto en España y el pasaje 507, en el barrio 17 de Agosto y a no más de una cuadra de donde asesinaron a Gómez.

   Puflito, de 21 años, recibió cuatro balazos: uno en la rodilla, dos en el cuello y uno en la espalda. Fue cargado en un auto y trasladado al Sáenz Peña, donde todavía retumbaban incidentes ocurridos horas antes a partir del deceso del Búfalo. Cabañas también murió y otra vez se generaron disturbios que motivaron el cierre de la guardia. Sobre el joven pesaba un pedido de captura por incumplir con una salida transitoria de la cárcel de Riccheri y Zeballos, donde había ingresado para cumplir una pena a 8 años.

Frente a su casa. Un mes después de estos crímenes relacionados entre sí, al menos por las víctimas, fue asesinado Gustavo Daniel González. El 23 de mayo este muchacho de 27 años recibió dos balazos en la puerta de su casa de Clavel al 6900 cuando quiso interceder en un asalto que estaban sufriendo un hermano menor y dos amigos. “Lo mataron porque fue a defender a su hermano. Al pibe le robaron un atado de cigarrillos. No hubo discusión ni pelea por algo. Le disparó y a otra cosa”, contó su padre al día siguiente.

   Media hora después del crimen fue apresado como sospechoso un pibe de 16 años que según fuentes policiales “no estaba en sus cabales” a raíz de la ingesta de drogas y alcohol. “Nikito”, además, portaba una pistola 9 milímetros y antes de asesinar a González lo obligó a desvestirse y le dio un golpe en la cabeza con el caño del arma.

   Cinco días después, el 28 de mayo, apareció muerto Jorge Alberto Cortés en una casilla de Belén al 2000, en la zona más pobre de Las Flores. El cuerpo del adolescente de 17 años fue hallado por una hermana con un disparo de bajo calibre en el rostro que lo habría matado en el acto.

   Pasaron tres meses hasta que volvió a reportarse un homicidio en la seccional sub19ª. Fue el 6 de septiembre, cuando un chico 19 años llamado Juan Ramón Zapata recibió ocho balazos en el abdomen, la espalda y un brazo. Al parecer, se encontraba con un amigo —un menor de edad que también fue baleado en una ingle— en Hortensia al 2000 cuando, alrededor de la 1 de la madrugada, fue baleado por jóvenes a quienes entonces se identificó por los apodos de “Maxi”, “Chancho Pinto” y “Bocacha”.

Balas desde una moto. Días después un hecho similar terminó con un muerto y dos heridos cuando dos hermanos y un amigo fueron baleados por dos desconocidos que les dispararon desde una moto. Fue el 12 de octubre en Heliotropo y Clavel, donde se encontraban Jair Rodrigo González, su hermano Claudio y Ezequiel Ramón C.

   En un momento se acercó una moto Yamaha negra del tipo enduro y uno de sus ocupantes abrió fuego. Jair, de 26 años, recibió dos tiros en el abdomen, cuatro en sus glúteos y otro en una pantorrilla. Su hermano y su amigo quedaron internados en estado reservado. En su momento no se descartó que el crimen pudiera estar vinculado con el Juan Ramón Zapata.

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