Su ciudad que es la mía está muy carenciada, maltratada y sin respeto alguno, dejada de la mano de Dios. Se debe a no saber votar intendente, que inconstitucionalmente revalúa las propiedades para así subir la tasa municipal. La culpa de lo que pasa es nuestra por no exigir a nuestro empleado y los otros del Concejo que cumplan con su trabajo, que para ello le pagamos mucho más de lo que merecen. Menos viajes cholulos y más efectividad, poner lo que hay que poner y dar un fuerte golpe de timón, Debemos exigirlo o despedir a los malos empleados. Tenemos un arma: el voto de los ciudadanos, no equivocarnos de nuevo. Hay que pensar en el momento de optar, en las tasas que nos vacían el bolsillo y las pocas obras realizadas, así como la credibilidad y coherencia del que vamos a votar. Hagamos nuestra mea culpa y propongámosnos votar con responsabilidad, sabiendo a quién votamos.



































