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"Los jerarcas del Vaticano esperan con el reloj el fin de Francisco"

Así lo asegura uno de los más prestigiosos vaticanistas, Marco Politi, autor del recientemente publicado "Francisco entre los lobos". "La división de la Curia romana es un hecho", afirma.

Jueves 12 de Marzo de 2015

Uno de los vaticanistas más prestigiosos, el periodista italiano Marco Politi, asegura que la voluntad reformista de Francisco suscita serios conflictos entre los jerarcas del Vaticano, algunos de los cuales esperan "mirando el reloj" a que termine el pontificado. Politi acaba de publicar un libro, titulado "Francisco entre los lobos".

—Se habla de protestas internas, de intrigas contra el Papa argentino por su estilo, que no gusta a algunos. Hay quienes esperan que renuncie, algo que él mismo no ha excluido, según ha dicho.

- Las intrigas han disminuido notablemente. Más que intrigas yo hablaría de conflictos, como ocurrió durante el Concilio Vaticano II (1962/65) por asuntos serios, con los conservadores que obraban de buena fe. La división hoy en día es un hecho y se constató en las votaciones durante el sínodo de la familia (octubre del 2014).

—Lo nuevo es que esos desacuerdos son ahora públicos.

- El Papa está preocupado. Antes de Navidad confesó a un amigo latinoamericano que lo único que pido al Señor es que el cambio por el que he hecho tantos sacrificios personales no sea como una estrella fugaz. Hay un elemento que muchos no tienen en cuenta: este Papa y el pontificado tienen término. Eso significa que las fuerzas de oposición esperan mirando el reloj a que termine el pontificado y se digan: en unos cuatro a cinco años todo se acaba. La idea de dejar pasar el tiempo refuerza a la oposición. Algo que no ocurría con los otros Papas, porque no renunciaban.

—¿Cuál es la prioridad de Francisco? Todo parece andar muy lento, ¿hay mucha resistencia en la Curia?

- Su idea es que la Humanidad vive un drama existencial y que la Iglesia debe estar cerca a la gente, hablar con una sociedad pluralista. Francisco es una persona muy exigente, pero cree en la fuerza de la persuasión, de la conversión. No es un Papa que reemplaza en masa a los obispos para nombrar a sus amigos. Lo critican inclusive sus amigos por la lentitud con la que cambia a los responsables de la Curia. En eso es parecido a Benedicto XVI, que prefería persuadir. La novedad es que ha dejado una gran libertad para discutir. Creo que sobre la reforma de la Curia cometió el error de calcular al menos unos tres años. Quiere que los cardenales de todo el mundo contribuyan en la reforma. Otros Papas hubieran creado una comisión que trabajaba en silencio y en tres o cuatro meses producían un texto. La lentitud aumenta la incertidumbre, desorienta, irrita y molesta.

—Divorciados que se vuelven a casar, homosexuales, etc.. El sínodo de octubre abordará temas candentes. ¿Qué tipo de reforma sobre la familia se espera?

- Francisco insiste en impulsar una Iglesia que no condene para siempre. Muchos de sus sostenedores son pesimistas y no creen que pasen los cambios, creen que la mayoría de dos tercios no apoya esa reforma. Para mí es evidente que Francisco está a favor de otorgar la comunión a los divorciados que se vuelven a casar y a reconocer la solidaridad que existe entre una pareja homosexual. No es una casualidad que haya recibido en el Vaticano a un transexual. Quiso mostrar que la Iglesia es capaz de acoger a las personas tal como son. Es que hay una generación de jóvenes sacerdotes, la de los últimos treinta años, muy apegada a los dogmas. Cuando el Papa pide cambios sobre la moral sexual de la Iglesia, la oposición calla. Cuando pide una vida sobria, los obispos no han abandonado en masa sus viejos palacios.

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