Con referencia a la carta titulada "Los gobiernos y las crisis" publicada este viernes 9, quería hacerle notar al lector Rodolfo Botta que difícilmente es "progresista" una medida de gobierno que alienta la compra de automóviles 0 km por parte de la clase media, cuando hay una tercera parte de la población que está bajo la línea de pobreza (10 por ciento más de lo que dice el Indec, que igualmente es un índice terriblemente alto). Digo clase media con exclusión de la clase media baja, que no puede pagar los $700 mensuales (mínimo) de una cuota de estos automóviles "económicos". El argumento de que el plan es para sostener el trabajo en las automotrices es falaz; esas empresas ganaron fabulosamente y pueden sostenerse un tiempo por sí solas hasta que pase el temor de los consumidores a gastar (que es eso lo que se vio hasta ahora, y no otra cosa). Los trabajadores de las automotrices están en blanco, ganan un buen sueldo y tienen gremios fuertes; no son precisamente un sector desprotegido. Sí lo son los desempleados crónicos y pobres estructurales, sin educación ni calificación, de los cuales el gobierno parece haberse olvidado por completo, excepto cuando un exceso ocasional de caja le permite una dádiva en ocasión de las fiestas o similares.



































