De 1974 a 2003 tuve un fin de semana en Oliveros sobre el río Carcarañá. Durante ese lapso cada dos o tres años tuve que soportar, igual que mis vecinos, los desbordes del río Carcarañá que cada vez producía graves daños, originaba gravosas reparaciones y desvalorizaba nuestras propiedades con perjuicio general, ya que los fines de semana dinamiza la economía general. Recuerdo una creciente que destruyó el puente de madera sobre el río que comunicaba en Oliveros la orilla urbana con los hermosos bosques de la otra orilla. Durante todo esos años se sucedieron diversos gobiernos y ninguno hizo nada para evitar o paliar las inundaciones. Ni siquiera instaurando un sistema de alerta temprana. Ahora con el cambio climático la situación se ha agravado. Últimamente, en breve lapso, dos veces el río ha desbordado e inutilizado el puente sobre la ruta 9 en Carcarañá con los perjuicios subsiguientes. Hace poco un grupo de intendentes de localidades afectadas propuso hacer un canal aliviador de solo 7 kilómetros de longitud que desagote en el Paraná. El gobierno provincial reaccionó de mala manera tachando ese proyecto de "impracticable", que incluso afectaría al medio ambiente (no hay nada mas destructor del medio ambiente que las inundaciones), pero no propone nada en cambio. Hay otros proyectos o ideas tales como rectificar y canalizar el curso del río tornándolo navegable para pequeñas embarcaciones o una serie de pequeñas represas generadoras de electricidad. Lo esencial es que hay que hacer algo ante la dura realidad de que las inundaciones se repetirán y son cada vez peores. Hay que realizar o actualizar los estudios correspondientes y luego con voluntad y decisión política efectuar las obras necesarias para acabar con el flagelo de las inundaciones. Con el tiempo los costos correspondientes se amortizarán y el fin de las crecientes valorizará la economía y mejorará la situación social. Así como en Rosario con la represa del Ludueña y los emisarios subsanó en gran medida las crecientes que afectaban sobre todo a Empalme Graneros; y en otras jurisdicciones se han efectuado costosas obras para afrontar el problema de la laguna La Picasa; o en Buenos Aires el entubamiento del arroyo Maldonado, no veo qué razón o justificativo existe para que el gobierno provincial no encare de una vez una solución para el Carcarañá. ¿Qué dicen los políticos, en especial los candidatos tan afectos a formular críticas y promesas al respecto? ¿No figura en sus agendas este tema? Tengamos en cuenta sus actitudes o silencios a la hora de elegir y de votar.





























