"El Papa Francisco quiere estar cerca del pueblo y en contacto con los fieles", dijo ayer uno de los líderes de la Iglesia católica de Brasil, después de que el Pontífice fuera acosado por los fieles en su primer trayecto por tierra en Río de Janeiro en una aparente falla de seguridad.
"No se debe exagerar en la psicosis de seguridad, como si el Papa fuera un elemento intocable", dijo el arzobispo de San Pablo, cardenal Odilo Scherer.
"El Papa quiere estar cerca del pueblo y ser tocado", añadió a periodistas.
Cientos de personas rodearon el automóvil que transportaba anteayer a Francisco desde el aeropuerto de Río de Janeiro hasta la catedral de la ciudad, alarmando a sus guardaespaldas.
El Papa, que ha hecho de su humildad y estilo relajado una marca registrada de los primeros cinco meses de su pontificado, mantuvo la ventanilla del auto abierta pese a que las personas se abalanzaban sobre él para intentar tocarlo y tomarle fotografías con sus celulares.
Según la prensa brasileña, el incidente ocurrió porque la caravana del Papa erró el camino y transitó por una zona que no estaba acordonada.
Juan Pablo II fue gravemente herido de bala en un atentado en 1981 mientras se desplazaba entre la multitud en la plaza San Pedro del Vaticano.
Alrededor de cinco mil soldados y policías fueron desplegados en el santuario de Aparecida, a unos 260 kilómetros al oeste de Río de Janeiro, donde Francisco oficiará esta mañana una misa multitudinaria.
Las fuerzas de seguridad encontraron el fin de semana una bomba casera de bajo poder en el baño de un estacionamiento del santuario. No quedó claro si el artefacto está relacionado con la visita del Papa.
Por su parte, fuerzas de seguridad brasileñas se acusaron ayer mutuamente por permitir que una muchedumbre frenética de católicos se abalanzara sobre el Fiat que movilizaba al Papa Francisco del aeropuerto al centro de Río, donde lo esperaba un auto similar a un papamóvil, que el Pontífice abordó después para saludar a los fieles que allí lo esperaban.
El caos del lunes en la tarde arrojó, además, varios interrogantes acerca del plan de seguridad para proteger al santo padre, y sobre quién es responsable de ejecutarlo. Nadie asumió la responsabilidad por las escenas que alertaron a muchos, incluyendo a altos jerarcas de la iglesia, y que se iniciaron cuando el conductor del Fiat que llevaba al Papa del aeropuerto al centro de la ciudad se equivocó de carril al seguir al primer coche de la caravana oficial.
Boff: "Trae una nueva primavera"
Francisco, el primer Papa latinoamericano, humilde y cercano a los pobres, tiene una manera diferente de enfrentarse a “viejos problemas”, lo que trae una “nueva primavera” a la Iglesia, escribió ayer el ex sacerdote y teólogo brasileño Leonardo Boff. “Son sus nuevos aires, nueva música, nuevas palabras para viejos problemas que nos permiten pensar en una nueva primavera de la iglesia”, estimó Boff, uno de los promotores de la Teología de la Liberación, que fue condenado al silencio por el Papa Juan Pablo II por sus posiciones radicales, en el diario Folha de Sao Paulo. Boff definió al nuevo Papa como “alguien que al provenir del Tercer Mundo trae esperanza, alivio, alegría de vivir y pensar la fe cristiana”.