La inflación según el Indec del gobierno el pasado mes fue del 0,8 por ciento. Para consultoras privadas exactamente el doble. Al parecer los datos no reflejan la realidad que se percibe en la calle. Estacionar el auto por hora sale el doble que un año atrás. Una cochera en el macrocentro costaba en 2008 unos 150 pesos y ahora 250. Una cerveza en un bar del pasado verano al presente pasó de 6 a 10 pesos. En los quioscos subió de 3 a 5 pesos. La carne de la buena está por las nubes. Los abonos de cable se incrementaron notablemente. Los planes de los celulares subieron un 50 por ciento. Todo sube y la verdadera inflación viaja en el tren bala, mientras que para el gobierno se mueve por tracción a sangre pero por medio de tortugas. Los que están de parabienes son la mayoría de los jubilados que cobran la mínima: les aumentaron un 11 por ciento y ya se preparan para pasar el verano en Punta del Este. Para que los uruguayos observen que en Argentina todo es felicidad y dicha. Los orientales se darán cuenta así de que un ex presidente del vecino país se equivocó cuando dijo hace unos años atrás, refiriéndose a la clase política, que los argentinos son una manga de ladrones. Como también les quedará claro que el actual candidato a presidente José Mujica cometió un grave error al señalar que los argentinos son todos tarados. Acá en la Argentina la tenemos bien clara. Los políticos comen lomo y el pueblo lo consigue mandando lomo al número de la pantalla que guía la vida de los todos los argentinos.




























