Edición Impresa

Lo mataron de dos tiros después de una discusión y a metros de su casa

Otra víctima de la violencia callejera. Fue la mañana del domingo en el extremo noroeste dela ciudad. La víctima tenía 23 años y se desconocen los móviles del hecho.  

Miércoles 30 de Octubre de 2013

Un joven de 23 años fue asesinado el domingo a media mañana, en la zona noroeste de la ciudad, cuando fue abordado por dos personas que aparentemente lo conocían y luego de una fuerte pero corta discusión uno de ellos le dijo al otro "quemalo". Tras la orden se escucharon dos tiros secos en medio del silencio. El muchacho cayó malherido y fue trasladado la hospital Alberdi donde falleció a primera hora de la tarde.

El domingo, cerca de las 10 de la mañana, Leonel Alejandro Enríquez estaba en su casa de Salvat A-27, una zona de descampados y montículos de tierra en el extremo noroeste rosarino, un poco más atrás de barrio Rucci, una zona en la cual la mayoría de sus habitantes son carreros.

El muchacho de 23 años tenía por costumbre quedarse en la puerta de su casilla, en la que vivía solo desde hace dos años. Allí estaba cuando pasaron a buscarlo dos personas que lo conocían, según dicen vecinos de la cuadra que los identificaron como "Dany" y "Chichón". El trío se fue caminando hacia la esquina de Salvat y Camino de los Ladrilleros donde se detuvieron debajo de un poste de luz. Allí comenzaron gesticular y a gritar. La discusión fue cortísima y contundente. En un momento dado uno de los dos que acompañaban a Enríquez le dictó a su cómplice la orden fatal: "Quemalo". Entonces el otro desenfundó la pistola y le descerrajó dos tiros, "uno en cada tetilla", dijo un familiar de la víctima.

Al escucharse las dos detonaciones, testigos imprudentes salieron a las puertas de sus casas y en principio no lograron distinguir plenamente la escena, pero al ver que los dos sospechosos huían a las corridas se acercaron y vieron a Enríquez respirando con dificultad y sobre un pequeño charco de sangre.

Al hospital. A esa altura ya eran alrededor de las 11 de la mañana. Fue un vecino el que tomó la determinación de no esperar a la ambulancia y cargó a Enríquez en su vehículo para trasladarlo al hospital Alberdi. El muchacho llegó inconsciente y fue internado en terapia intensiva donde falleció un rato después, cerca de las 13.30, a raíz de las heridas que le provocaron los dos balazos recibidos.

Más tarde, y cuando la policía ya merodeaba el barrio, los vecinos encontraron a los pies del poste de luz junto al cual cayó herido Enríquez dos vainas de calibre 22, de las que dio cuenta la Policía Científica para comenzar las averiguaciones. En ese marco, la mañana del martes personal de la seccional 34ª hizo tres allanamientos en procura de los sospechosos. En una de las casas, ubicada cerca de la escena criminal, los pesquisas dieron con dos hombres jóvenes y un menor ajenos al hecho pero que brindaron datos para poder allanar otra propiedad. Pero ni allí ni en el barrio pudieron hallar a los atacantes.

Hipótesis. Según versiones de la zona, tanto "Dany" como "Chichón" estarían ligados a un búnker de venta de drogas de la zona noroeste pero Enríquez, según sus amigos, "no estaba en contacto con el tráfico de drogas ni tenía antecedentes penales".

"Era un buen pibe, hacía changas de albañilería, cortaba el pasto, todas cosas como para ir tirando", comentó un amigo suyo que vive, baldío de por medio, frente a la casa del muchacho asesinado. "Es más, trabajaba de vez en cuando en una panadería", abundó al hablar con este diario.

La familia hace unos diez años que vive en la zona. Sin embargo Enríquez se había mudado, solo, a unas casillas precarias sobre calle Salvat, a unos 50 metros de la casa de su madre. "Estaba esperando una casita en la zona sur por que a Salvat la tienen que ensanchar y a los que viven ahí les dijeron que los iban a trasladar", contó el mismo amigo.

Ayer a la tarde los restos de Enríquez eran velados en su casa familiar, frente a donde vivió. En la puerta de la vivienda, cuatro paredes de ladrillos rojos mal pintados, estaban su madre, su hermana y algunos amigos indignados por que "lo hayan matado así".

Entre dientes y por lo bajo, los amigos de la víctima admitieron conocer a los atacantes. "Son soldaditos de un búnker. No fue por problemas de mujeres o por bronca anterior, vaya a saber por qué fue", dijo uno de ellos mirando hacia abajo, recordando al amigo.

Otro chico fue más lejos aún: "Al Dany lo entregó la madre ayer", dijo muy seguro. Pero esa versión no fue corroborada por las fuentes policiales consultadas por LaCapital. Y así las hipótesis se sumaron. A una primera que hablaba de una "bronca" se agregó el contacto de los dos asesinos con un búnker de drogas de las inmediaciones y una probable deuda impaga. La frase de un amigo de Enríquez, un chico regordete y con gorrita de béisbol azul quedó en el aire: "Vaya uno a saber".

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

LAS MAS LEÍDAS