Un juez brasileño revirtió un fallo que ordenaba suspender el servicio de mensajería instantánea WhatsApp en el país más grande de Latinoamérica durante 72 horas, reactivando su funcionamiento ayer, un día después de que fuera cancelado.

Un juez brasileño revirtió un fallo que ordenaba suspender el servicio de mensajería instantánea WhatsApp en el país más grande de Latinoamérica durante 72 horas, reactivando su funcionamiento ayer, un día después de que fuera cancelado.
El decreto del juez Ricardo Mucio Santana de Abreu Lima ocurrió horas después de que otro juez ratificara la orden judicial para suspender los servicios de WhatsApp. La aplicación reanudó su funcionamiento la tarde de ayer.
La suspensión entró el lunes en efecto, poco después de que así lo ordenara el juez Marcel Maia Montalvao, en el estado nororiental de Sergipe. Un funcionario de la Corte en Sergipe dijo que se ordenó la suspensión porque WhatsApp se rehusó en repetidas ocasiones a entregar información sobre sus usuarios para una investigación de narcotráfico y crimen organizado. Unos 100 millones de brasileños utilizan el servicio.
"Una vez más se castiga a millones de brasileños inocentes porque la corte quiere que WhatsApp entregue información con la que no contamos, como les hemos dicho en repetidas ocasiones", dijo el director general y cofundador de la aplicación, Jan Koum, a través de Facebook tras el fallo de Montalvao. "En WhatsApp encriptamos los mensajes de extremo a extremo para mantener la información de los usuarios a salvo, tampoco tenemos un historial de sus conversaciones en nuestros servidores". "No pondremos en riesgo la seguridad de nuestros usuarios en todo el mundo", añadió.
La suspensión ordenada por Montalvao es el capítulo más reciente en una disputa entre las autoridades brasileñas y Facebook, que adquirió WhatsApp en 2014. En marzo, el principal representante de Facebook en Latinoamérica pasó una noche detenido en San Pablo. En ese momento, la portavoz de la policía federal en Sergipe, Mónica Horta, dijo que los investigadores habían solicitado el contenido de una conversación grupal en WhatsApp, así como otros datos en los que se incluye la geolocalización. Los investigadores habían contactado a WhatsApp meses atrás, pero no habían recibido respuesta, dijo Horta.




