El escritor y periodista cubano Leonardo Padura se alzó ayer con el premio Princesa de Asturias de las Letras por su “impecable exploración de la historia y sus modos de contarla”, según anunció el jurado en la ciudad de Oviedo, en el norte de España.
“Es un autor arraigado en su tradición y decididamente contemporáneo; un indagador de lo culto y lo popular; un intelectual independiente, de firme temperamento ético”, destacó el jurado.
Padura, uno de los novelistas cubanos más reconocidos a nivel internacional y “padre” del famoso detective Mario Conde, se impuso en esta edición de los llamados “Nobel españoles” al escritor japonés Haruki Murakami y al poeta sirio Adonis.
El escritor cubano declaró estar “muy gratificado” y satisfecho por ser el primer escritor cubano que gana el Asturias de las Letras, lo que comparó con estar “en el tridente del Barça”.
Padura trabajó como guionista, periodista (comenzó con reseñas musicales) y crítico, hasta lograr el reconocimiento internacional con la serie de novelas policíacas protagonizadas por Mario Conde: “Pasado perfecto”, “Vientos de cuaresma”, “Máscaras”, “Paisaje de otoño”, “Adiós”, “Hemingway”, “La neblina del ayer” y “La cola de la serpiente”, traducidas a numerosos idiomas y merecedoras de numerosos premios.
Llega también a dar los últimos retoques a los guiones de un largometraje y una serie de televisión inspirada en su famoso personaje Mario Conde, el descreído inspector de la policía cubana con el que ha destripado la realidad de su país y retratado la decepción de una generación —la suya— que lo dio todo por la revolución.
El escritor cubano, que ostenta también la nacionalidad española desde 2011, refleja a través de sus novelas una crítica a la sociedad cubana y al gobierno de su país, en el que reside.
“Hacer de la literatura un acto abiertamente político es confundir las exigencias y posibilidades de una y otra manifestación. A veces sólo con mostrar la realidad es suficiente”, explicó a DPA.
Entre su vasta obra también hay títulos como “La novela de mi vida” (2002) o “El hombre que amaba a los perros” (2009). Con esta última, basada en la historia de Ramón Mercader, el asesino de León Trotsky, alcanzó gran éxito internacional.
Padura nació en La Habana en 1955, cuatro años antes del triunfo de la Revolución Cubana. Estudió Literatura Latinoamericana en la Universidad de La Habana y comenzó su carrera como periodista en 1980 en la revista literaria “El Caimán Barbudo” y en el periódico “Juventud Rebelde”.
Esos años dedicados al periodismo fueron “fundamentales” para convertirse en el novelista que es. “Soy un escritor con muy poca imaginación, me hacen falta hechos, certidumbres reales para poder crear una historia”, explicó.
A lo largo de su trayectoria literaria, en la que también ha escrito guiones para cine, cuentos y ensayos, ha sido distinguido con el Premio Nacional de Literatura (Cuba, 2012), la Orden de las Artes y las Letras de Francia (2013) o el premio Café Gijón (1995), uno de sus primeros galardones internacionales.
El otorgado ayer es el sexto de los premios concedidos anualmente por la Fundación Princesa de Asturias, que en esta XXXV edición adapta su nombre a la nueva heredera del trono español tras la proclamación de Felipe VI como rey. En 2014, el premio de las Letras fue para el irlandés John Banville.
Recientemente fueron distinguidos por la Fundación el cineasta estadounidense Francis Ford Coppola (Artes), la economista francesa Esther Duflo (Ciencias Sociales), el filósofo español Emilio Lledó (Humanidades), las bioquímicas francesa y estadounidense Emmanuelle Charpentier y Jennifer Doudna (Investigación) y los jugadores de baloncesto españoles Pau y Marc Gasol (Deportes).
Todos ellos recibirán 50.000 euros (55.570 dólares) y una escultura del artista Joan Miró. La ceremonia de entrega tendrá lugar en octubre en Oviedo, presidida por los reyes de España, Felipe VI y Letizia.





























