No hay que hacer leña del árbol caído. Me imagino por lo que estará pasando la viuda del señor Rodas, quien fue embestido por el hijo del periodista Eduardo Aliverti, pero no dejemos que la bronca se transforme en condena, son varias las víctimas, no sólo es este trabajador sino su hijo, su esposa, su familia, los amigos, los afectos que quedaron en un camino tronchado por esta situación que yo en entiendo indeseable para cualquier ser humano que se precie de tal. Es obvio que mi primer reacción fue de incomprensión según fueron las versiones, no importa si es 1,3 o 1,5 o 1,7 la cifra de alcohol en sangre. Lo importante de todo esto es que definitivamente deberíamos tomar conciencia de que beber a la hora de manejar no es lo apropiado. Los padres no siempre tienen la responsabilidad de los actos de sus hijos, uno los contiene, los educa, los forma hasta la puerta de la casa, luego son hijos de la vida. Que este luctuoso suceso del cual me conduelo que no empañe la figura de una persona tan apreciada en el medio. Dejemos actuar a la Justicia y seamos custodios de un proceso justo, no banalicemos ni politicemos el tema, demasiado dolor nos ha generado esta pérdida de vida. De mi parte, la única palabra que me sale es que lo siento mucho, especialmente por sus familiares directos. Recomiendo a las empresas que venden productos alcohólicos que aflojen con las propagandas que estimulan el consumo del mismo, así como los cigarrillos indican en su etiqueta el daño que hace su consumo, en las botellas de afamadas marcas hoy de cuantioso consumo que informen igual las consecuencias de la ingesta desmesurada. Claro, que a la hora de la rentabilidad todo se mide por zonas, cápita, objetivos de venta. La vida de los jóvenes consumidores es lo de menos. Entre sábados y domingos, en todas las ciudades siempre hay alcoholizados. Sería muy bueno que asumiéramos nuestra cuota de culpabilidad sin hipocresías.






























