Las coincidencias son varias y surgieron la tarde de ayer. El frustrado robo
cometido por Ricardo Albertengo en una clínica de cirugía plástica se asemeja a los robos que
tuvieron como escenario otros consultorios de la zona y con idéntica modalidad. Las víctimas de
esos hechos describen de idéntica manera al ladrón, a su modo de actuar, a las demandas planteadas
y a la ostentación de armas.
Eso se deduce de al menos dos hechos, aunque serían varios más, cometidos en el
macrocentro durante el mes en curso. El primer caso ocurrió a las 17.15 del martes 13 cuando el
ladrón, portando un arma de fuego y una picana eléctrica, ingresó en un centro médico de Rodríguez
al 400 y desvalijó a unos veinte pacientes, a los que mantuvo cautivos durante dos horas, antes de
irse también con el dinero de la caja del centro asistencial.
Según las víctimas, el maleante es "un hombre morocho, de entre 35 y 40 años,
vestido con ropa formal y oscura". Bajo amenazas y con "una actitud agresiva", el delincuente
aseveró estar "jugado" y que sólo le interesaba "la plata", aunque se llevó un celular además de
unos 3 mil pesos de la clínica y una computadora portátil.
El otro caso fue el jueves 15, a las 8.50, en un consultorio de psicología de 9
de Julio al 2500. Allí, el maleante sostuvo dos entrevistas previas con un profesional y al ir a la
tercera sesión asaltó a diez personas entre psicólogos y pacientes.
El asaltante manifestó entonces que sólo tenía expectativas de dinero, aunque
también robó dos celulares, y que no iba a matar a nadie. "Esto es sólo un robo, la plata va y
viene", le dijo a sus víctimas. Precisamente, una de las personas asaltadas ese día, comentó
mediante un mail que hizo circular entre sus colegas, que el ladrón "maneja con bastante precisión
aspectos de turnos, horarios, recambio de pacientes" y otras cosas. Y que actuó con un "trato
formal, amable y hasta respetuoso".
Las víctimas de ambos episodios coinciden en algo: es un "hombre morocho, de
entre 35 y 40 años, de 1,70 metro aproximadamente, cutis trigueño, delgado, cabello oscuro y con un
corte tipo policía, cuidado, prolijo, meticuloso y limpio".
Asimismo, en ambos casos el hombre "se comunicaba con un presunto compañero que
lo esperaba afuera". Ante el caso de ayer, las víctimas se preguntaron si no estaban ante el mismo
maleante. Ahora la policía y la Justicia deberá comprobarlo.