Los gratos recuerdos de una luna de miel en una playa paradisíaca de Brasil se hicieron añicos,
o tal vez quedarán por un tiempo relegados en la memoria de una joven contadora rosarina que, a
menos de 24 horas de retornar al “mundo real”, el de la rutina y el de las
obligaciones, fue asaltada minutos después de haber retirado 12 mil pesos de un banco del Paseo del
Siglo. El atraco, cometido por cuatro hombres que se movilizaban en un automóvil, ocurrió poco
antes del mediodía en Corrientes al 2200, donde la víctima tenía previsto pagar esa suma para un
proveedor del negocio familiar que maneja junto a su madre en un shopping de esta ciudad.
Belén Collatti tiene 31 años y, a pesar del mal momento que significó
tener a la altura de los ojos el cañón de un revólver, no tiene inconvenientes de contar lo
ocurrido. La muchacha salió ilesa del percance y eso es justamente lo que agradece al destino.
“Dicen que la plata va y viene. Por suerte no nos hicieron nada a mí ni a mi mamá”,
remarcó. El stress causado por los imponderables que presenta la organización de una boda quedaron
rápidamente atrás cuando ella y su marido aterrizaron en Brasil.
Lo no que no imaginaba esta profesional que trabaja en la Bolsa de
Comercio fue que el regreso a la rutina se produciría de una manera tan contundente. Según contó a
este diario, Belén se ofreció ayer para acompañar a su madre, Emilia Dora, hasta el City Bank de
Córdoba al 1700. La joven mujer aprovechaba el último día de licencia en la institución de Córdoba
y Corrientes para ayudar a su mamá con cuestiones vinculadas al funcionamiento de una tienda que
ambas manejan en un shopping.
El atraco. “Esa tarea la hace siempre mi mamá, salvo cuando está de viaje en
que sí la ayudo yo. Como yo me reincorporo mañana (por hoy) decidí acompañarla”, rememoró
Collatti. Se trató de un trámite habitual en el manejo del negocio: retirar dinero y concurrir a la
fábrica de ropa ubicada en Corrientes al 2200 para concretar el pago de la mercadería. Eran 12 mil
pesos en efectivo y algunos cheques, que se guardaron en la cartera de la mujer mayor. Tras
concretar esa operación, Belén condujo su auto hasta ese lugar. Emilia iba a su lado, en el lugar
del acompañante.
Al llegar a la fábrica de ropa, Belén estacionó al lado del cordón, tomó
la cartera de su madre y se dirigió hacia la puerta de la planta. Antes de que pudiera tocar
timbre, un Fiat Duna color cremita se detuvo a la par del coche de las víctimas. En su interior
había cuatro hombres. Uno bajó y se puso al lado de Emilia. Otro avanzó hacia Belén y antes de que
la contadora pudiera reaccionar quiso quitarle cartera.
A la cabeza. “Fue todo muy rápido. En esos instantes no me daba cuenta que
era un asalto. Mirá cómo habrá sido la confusión que el tipo me pedía la cartera y yo le pregunté
para qué la querés. Ahi nomás me puso un arma de fuego grande delante de la cara. Entonces vi que
otro estaba con mi mamá y dos más arriba del Duna. Entregué la cartera y se fueron por
Corrientes”, contó Belén. El asalto se produjo en un lugar muy transitado. Varias personas
vieron la secuencia del episodio, pero muchos pensaron que se trataba de una pelea de pareja.




























