El día 16 de noviembre esta sección publicó una carta de mi autoria, que fue contestada en la edición del domingo 20 por una persona -Leonel Capitano- que dice representar al comercio La Chamuyera. Debo aclarar que no sé quién es el señor Capitano, pero observo con preocupación toda la información que él vuelca sobre mi persona y mi intimidad, lo que no me deja dudas de estar siendo objeto por parte de este señor de una profunda investigación y observación. Asevera en la nota cosas tales como el mobiliario de mi vivienda, el tipo de televisor instalado, el canal de televisión que miro, quiénes son mis vecinos en el edificio que habito, y cómo se compone mi familia. Todos temas que haré analizar por los canales legales correspondientes. Más allá de las consideraciones que afectan mi seguridad personal, he leído con estupor la defensa que el señor Capitano hace de La Chamuyera. Este señor pareciera que injuriándome, agrediéndome e inmiscuyéndose con mi vida privada se acustizarán los ruidos que desde ese comercio generan, o lo que es peor, me intimidará para que cese con mi reclamo. Si fuera cierto que estoy mintiendo, ¿a título de qué apelar a tan baja defensa? La realidad es que ese comercio fue habilitado en base a un informe acústico que se realizó con instrumentos tecnológicos inexistentes y una normativa municipal derogada -cuento con el dictamen de uno de los profesionales más idóneos en esa materia en la ciudad de Rosario-. Esto demuestra que la Municipalidad no analiza esos informes y sólo los pide como una mera formalidad. Por su parte la Dirección de Inspección General de la Municipalidad dice que aunque esté "mal habilitado", ya existe un derecho adquirido contra el que ellos no pueden proceder. Intuyo que todos los que sufrimos en la ciudad de Rosario con los bares con amenización en vivo debemos padecer el mismo calvario, y soportar las mismas ofensas. Reitero mi invitación a la doctora Mónica Fein de visitar el lugar cualquier día entre las 10 de la noche y las 6 de la mañana, más aún, me ofrezco a acompañarla.






























