Nos ha dado gran alegría y satisfacción ver cómo con el esfuerzo de profesionales comprometidos, con familias no intimidadas ante la adversidad, con escuelas que apuestan a la inclusión Juliana, Fernanda y Leandro pudieron hacer realidad el sueño anhelado por muchos padres. Ellos tres han logrado egresar de 5º año de la escuela secundaria común, lo que puede ser un acontecimiento habitual en la vida de las familias. Pero si aclaramos que ellos nacieron con síndrome de Down, el hecho se vuelve extraordinario, así como el nacimiento de un hijo con esta enfermedad impacta para siempre el escenario familiar acrecentando el aprendizaje diario de ser padres; también el camino recorrido por ellos en la escuela común, deja una huella profunda no solo en las instituciones educativas, sino también en sus compañeros de aula, a quienes les deja una experiencia mucho más enriquecedora, más completa, más humana. Experiencia que se transmitirá a otros ámbitos, como la onda expansiva de una piedra arrojada al agua.
































