En las últimas décadas, la industria audiovisual mundial viene desarrollándose al compás de un
fenómeno de integración vertical, es decir que en una sola empresa se elabora el producto
audiovisual completo: desde la idea original, pasando por la producción, la puesta al aire y hasta
la distribución del contenido. Ese proceso, del cual la Argentina no es ajena, podría verse
bruscamente interrumpido si el Senado de la Nación le da la sanción definitiva al proyecto de ley
de servicios de comunicación audiovisual que fogonea el oficialismo.
Es que el artículo 45 establece limitaciones relacionadas a la
posibilidad de que una misma compañía posea un canal de televisión abierta y un canal de televisión
por cable en la misma área de cobertura, dos sistemas con espíritus distintos: mientras uno produce
contenidos, el otro los distribuye.
Según explica en uno de sus papers Germán Coloma, profesor titular de
Organización Industrial y de Análisis Económico del Derecho en la Universidad del Cema,
“cuando en una actividad económica existen distintas etapas dentro de una cadena de
producción y comercialización, es posible que las mismas sean llevadas a cabo por empresas
distintas o que lo sean por una misma empresa. En el último de tales casos se habla de la
existencia de un fenómeno de integración vertical, en tanto que en el primero de ellos se está en
presencia de una situación de desintegración vertical”.
Aún en países con industrias mediáticas con amplísimo nivel de
desarrollo como Estados Unidos o España —y que la ley K cita constantemente como modelos a
seguir—, no existe en sus legislaciones restricciones como las que se pretenden imponer por
estos lados. En el país del norte, hay seis grandes grupos y todos ellos tienen canales de aire
(incluso hasta dos) y varias señales de cable, obviamente con alcance como para cubrir la extensa
geografía estadounidense.
NBC tiene dos señales abiertas, el propio NBC y Telemundo (este último
hablado en español) mientras que en el cable tiene a Hallmark Channel, History Channel, A&E y
The Biography Channel, por mencionar algunas que se pueden sintonizar habitualmente en la TV paga
argentina.
El grupo Time Warner, que es el mayor operador de cable estadounidense,
tiene la mitad del canal de TV abierto CW, la mundialmente famosa CNN y señales de cable de la
talla de HBO, TNT o Cartoon Network.
Cuando el Congreso norteamericano intervino para regularlo, lo limitó a
transportar hasta un 40 por ciento de señales propias. Así, de su programación de 125 canales, el
consorcio dispone de unas 50.
Podría pensarse que The Walt Disney Company sólo se dedica a atracciones
para sus parques de diversiones. Sin embargo, esta compañía del entretenimiento y los medios posee
el canal ABC, con su correlato de noticias ABC News, y las archiconocidas ESPN y Disney Channel,
por mencionar sólo un par.
En tanto, News Corporation, la megacompañía de Rupert Murdoch, opera el
canal Fox, su par noticioso Fox News, el National Geographic Channel, además de un puñado de
señales deportivas como Fox Sports o Speed.
Por último, el conglomerado Viacom, en tanto, posee la otra mitad de CW,
y en el cable opera a MTV, VH1 o Nickelodeon, entre otras señales.






























