El expediente por la muerte Walter Cáceres, el chico de 14 años asesinado a
balazos la madrugada del 4 de febrero en una emboscada a colectivos de la barra brava de
Newell’s Old Boys en barrio Las Flores, llegó ayer al juzgado de Instrucción a cargo de
Raquel Cosgaya. Esa magistrada será finalmente la encargada de dirigir la investigación del
homicidio ya que el principal sospechoso detenido por el criminal ataque posee una causa judicial
abierta anteriormente en ese tribunal.
Cosgaya se había excusado la semana pasada de investigar episodios vinculados a
Newell’s, principalmente auqellos en los que estuviera involucrado el ex jefe de la tribuna
leprosa, Roberto Pimpi Camino, al alegar que incurriría en "imparcialidad" después de haber
recibido información de parte de la policía rosarina que señalaba que el ex barrabrava la había
amenazado de muerte.
Fuentes cercanas a la investigación del crimen del chico Cáceres indicaron ayer
a este diario que Cosgaya continuará con la instrucción del expediente de acuerdo a lo que marca el
Código Procesal Penal. Y argumentaron que "Pimpi Camino no figura en ninguna de las actuaciones
labradas hasta el momento en torno al asesinato del adolescente. Fue mencionado sí por versiones
periodísticas o en la calle, incluso denunciado públicamente por el padre del chico muerto. Si
surgieran pruebas que lo vinculen con ese hecho de sangre, entonces sí la jueza podría estudiar la
posibilidad de excusarse. Pero por ahora está estudiando la causa que llegó ayer mismo al mediodía
a su despacho", señaló un vocero.
Por el momento, el principal sospechoso de haber matado al menor es Carlos
Fernando Chino Fleitas, a quien su propia pareja calificó como miembro de la banda de Los Monos,
una gavilla dedicada al narcotráfico en el barrio Las Flores.
Nueve sospechosos. El Chino quedó en el centro de las sospechas luego de la
denuncia que radicó precisamente su ex pareja. La muchacha, que adujo ser víctima de constantes
maltratos físicos por parte del joven, se presentó ante la Justicia y declaró cómo lo escuchó
planificar por teléfono el ataque contra los micros rojinegros para luego recibir una paga de 10 mi
pesos. Ese testimonio desencadenó una serie de allanamientos que terminaron con la detención de
tres hermanastros de Fleitas, quien en ese momento no pudo ser localizado.
Pablo A. y Emilio y Jonhatan C. quedaron imputados como presuntos partícipes en
la emboscada. Además fue arrestado un tío de Fleitas, el policía Guillermo A., de 44 años,
sospechado de haber entregado las armas para el ataque. Días después, Fleitas se entregó en
Tribunales y quedó preso.
Los otros sospechosos fueron capturados en un procedimiento realizado tras una
denuncia anónima a la central de emergencias 911 en la que se daba cuenta de la presencia de
hinchas rojinegros armados, entre ellos Pimpi Camino, en una estación de servicios de Provincias
Unidas y Presidente Perón. Allí fueron arrestados Ernesto A., Mauricio C. Walter S. y José O. En el
auto del primero la policía halló una pistola calibre 9 milímetros y una pericia balística
determinó que fue una de las utilizadas en el atentado en el que perdió la vida Walter Cáceres. Sin
embargo, su dueño lo negó, adujo que el día del hecho no estaba en Rosario y que "le cambiaron las
vainas" utilizadas para los peritajes.
Para hoy, en tanto, están previstas las declaraciones testimoniales de Diego
Lucas Panadero Ochoa, actual jefe de la barra brava ñulista, quien se encontraba en uno de los
micros atacados la madrugada del 4 de febrero y Carlos Cáceres, papá de Walter. Esas personas
estaban citadas para ayer, pero por cuestiones de organización esos trámites se postergaron para
hoy. En principio cumplirían con ese paso procesal en la División Judiciales de la Unidad Regional
II, aunque tampoco se descartaba que pudieran acudir directamente a los Tribunales
Provinciales.