Somos alumnos de segundo año del Colegio “Familia de Dios” de Fisherton, y desde hace unos días nos sentimos, finalmente, cuidados por la policía y a salvo de “motochorros” y ladrones de toda clase. Finalmente, sí, porque después de muchos delitos sufridos en carne propia o por familiares y conocidos: entraderas; arrebatos de bolsos a vecinas y docentes, de mochilas a compañeros al salir de la escuela; robo de celulares a punta de arma; asaltos reiterados y frecuentes a comercios cercanos, ahora sí los agentes dijeron “presente” y caminan por nuestras calles. Pero la que sentimos es una tranquilidad rara, porque tenemos el temor (y algunos la seguridad) de que, lamentablemente, esta presencia que nos tranquiliza no va a durar mucho. Fisherton ya no es lo que nuestros padres nos cuentan: un barrio donde se podía jugar tranquilo a toda hora, caminar sin miedo mirando sin sospecha a todos los que pasan, sentarse en la vereda a tomar mates, abrir la puerta sin temer que alguien peligroso esté del otro lado, entrar en las casas sin tener que calcular horarios ni mirar para todos lados. Hoy vivimos con miedo, encerrados, guardando plata y celulares en las zapatillas, poniendo rejas y alarmas, acompañándonos mutuamente para llegar al colegio o ir a educación física, temblando frente a cada moto que se acerca, enterándonos casi diariamente de que otra víctima fue asaltada o arrastrada por el piso y lastimada. Y si bien nos espanta escuchar hablar de linchamientos, justicia por mano propia y pena de muerte, también nos espanta no poder vivir tranquilos ni tener la certeza de que nosotros y nuestros seres queridos vamos a volver a casa sanos y salvos. Frente a este desconcierto, pedimos y necesitamos que los adultos que fueron elegidos por los ciudadanos para cuidarnos, actúen; esperamos que quienes escogieron por vocación servir y proteger al otro, cumplan con su trabajo. Tenemos entre 14 y 15 años y necesitamos que nos ayuden a sentir que, como nos enseñan en el colegio, existen derechos, responsabilidades y sanciones; que vivimos en un Estado de derecho en el cual tenemos garantías; que no es lo mismo ser un hombre de bien que un delincuente; que los robos no se justifican por el deseo “de celebrarle el cumpleaños a un hijo”; que la impunidad y las leyes no aseguran que los delincuentes “entren por una puerta y salgan por la otra”; que no todos los funcionarios son corruptos, cómplices y “liberan zonas”. Hágannos sentir que nos cuidan, que desde nuestra corta edad podemos ser escuchados y atendidos. Y si somos el futuro, dennos ejemplos, oriéntennos y ayúdennos, por favor, a concretar el proyecto de construir entre todos una sociedad más justa, en la que nadie tenga que temer cotidianamente por su integridad y su vida. Ahora apareció la policía que parecía no estar al tanto de lo que sucedía diariamente, y está en la esquina de los colegios y recorre el barrio; ojalá que no se vaya pronto, que nos permitan volver a vivir en ese barrio del que nos hablan nuestros padres con nostalgia, que nos aseguren que vamos a entrar y salir de la escuela sin sufrir ningún daño, que nos devuelvan la paz de saber que nos cuidan quienes deben hacerlo.
Alumnos de 2º año Colegio Nº 3032 “Familia de Dios”
Un Código con malos augurios
A la manera kirchnerista, sin debate, por la prepotencia del número, la Cámara de Diputados dio sanción definitiva al nuevo Código Civil y Comercial. Es inconcebible que un cuerpo normativo tan importante, que reemplaza al que rigió por más de 140 años, se apruebe de esa forma, mediante un dudoso trámite parlamentario, en virtud del cual la Cámara de Diputados lo aprobó, sin que pudieran intervenir las comisiones permanentes del cuerpo competentes en la materia. Se arguye falazmente que esto no era necesario porque ya había participado una Comisión Bicameral encargada del estudio de la norma propuesta por el Poder Ejecutivo, pero al introducir modificaciones el Senado ello requería que las comisiones de la Cámara Baja produjeran los dictamenes de rigor o que se soslayara ese procedimiento constituyendo al leano del Cuerpo en comisión con mayoría de los dos tercios de sus miembros. Ni lo uno ni lo otro. El nuevo Código nace, además, con un vicio de origen. Que el anteproyecto haya sido elaborado por una comisión presidida por dos miembros de la Corte Suprema afecta la división de poderes. ¿Acaso, no va a tener un fuerte condicionamiento en las resoluciones de los jueces de las distintas instancias y fueros que los doctores Ricardo Lorenzetti y Elena Highton de Nolasco hayan sido los codificadores? ¿Es concebible que dichos magistrados acojan favorablemente un planteo de inconstitucionalidad que eventualmente llegue a la Corte respecto de algunos de los artículos del Código? Y esto no es un mero ejercicio teórico, porque seguramente la primera cuestión en la cual deberán pronunciarse no va a ser, precisamente, sobre el contenido normativo del nuevo cuerpo legal, sino sobre la constitucionalidad de la propia sanción del Código, respecto de la cual, como queda dicho, hay serias objeciones en cuanto al procedimiento empleado. Todos estos vicios se profundizan si agregamos que ya fueron preparados, con la dirección de Lorenzetti, los volúmenes con comentarios al Código que comenzará a regir en enero de 2016. Vale decir que un juez del más Alto Tribunal de la Nación hace la ley, la comenta y más tarde la interpreta. Reprochable, desde todo punto de vista. Nadie niega que era necesario ir actualizando las normas civiles ni que careciera de justificación la distinción entre obligaciones civiles y comerciales, así como el hecho de que las sucesivas modificaciones y leyes complementarias que se dictaron en la materia le fueron restando unidad y carácter sistemático a la obra de Dalmacio Vélez Sarsfield. Pero un código de esta envergadura no se puede aprobar así, sin un estudio pormenorizado y sin que se tomen en cuenta las opiniones de los más valiosos profesionales del derecho. El Código Civil tiene que ser sentido por toda la comunidad como algo propio, no como una norma dictada de apuro por un gobierno crepuscular. Lo razonable sería que, luego de las próximas elecciones, una nueva mayoría parlamentaria derogara o suspendiera la aplicación de una ley aprobada sin el necesario consenso. No es este el lugar para abordar el análisis de sus disposiciones particulares, que son vastísimas. Pero sí cabe preguntarse qué pasará con el vasto cuerpo de jurisprudencia y doctrina pacientemente labrado durante casi un siglo y medio. El Código Civil redactado por Vélez Sarsfield es, como toda obra humana, perfectible, pero goza de la aceptación y el respeto de la comunidad jurídica. El nuevo texto ha de tener, sin dudas, muchos aspectos positivos, pero quedan oscurecidos por esta sanción inconsulta e intempestiva. El kirchnerismo es siempre fiel a sí mismo. No busca persuadir, dialogar ni acordar, sino tan sólo imponer su voluntad autoritariamente.
Jorge R. Enríquez
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La mentira tiene patas cortas
Subirse al atril, gesticular y decir mentiras, parecería tarea fácil para la presidenta “de todos los argentinos”. Deseo que se sepa que la mentira tiene patas cortas. Por ende, es inaceptable cuando la vivimos en carne propia. En Tucumán, hace varios años, los empleados públicos, ganamos un juicio al Estado, por haberes mal liquidados. Fue así que nacieron los “bonos Consadep Tucumán”: Serie U$S - Caja de Valores - Pagaderos en dólares, dos veces al año: en marzo y en septiembre. El año pasado, grande fue la sorpresa cuando en la caja nos entregaron el importe en pesos, con la salvedad del cajero que dijo: “el gobierno los pesificó”. Recientemente la mandataria CFK, dijo muy claramente que el famoso Código Penal y Comercial, respetaría la moneda con la cual se había realizado la transacción. Totalmente incierto. Los invito a cerciorarse llamando al Banco de Tucumán y tan sólo pregunten: ¿los títulos Consadep, los abonan el dólares?
Maria Emilia Farros
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DNI 14.784.332
Tucumán
Un pésimo transporte urbano
Los vecinos de la zona de Pasco y Nicaragua debemos condicionarnos a las disposiciones de Rosario Bus con respecto a los tiempos de los coches de la línea 153 negra (la única en llegar hasta aquí). Con el paso de los años hemos aceptado la poca frecuencia entre coche y coche, obligándonos a salir hasta dos horas antes para llegar al centro, aceptamos tener que viajar como ganado, aceptamos que durante el verano ningún servicio utilice el aire acondicionado, incluso aceptamos que más de una vez los choferes decidan “alcanzarnos” a Provincias Unidas, porque de ahí llevan el coche al galpón por algún desperfecto. Pero actualmente tenemos que soportar que ignoren completamente los horarios publicados en la página web de la empresa, y que el servicio de control satelital, que se cobra, proporcione información errónea constantemente. Dicho todo esto, a la hora de discutir el problema del transporte público, de lo único que se habla es de un aumento del boleto, pero nunca se menciona la paupérrima calidad del mismo. Es insultante que se mantenga una concesión tan importante en manos de gente que evidentemente no cumple con las normativas y la calidad necesaria.
Juan Gómez
DNI 32.734.268
Promesas que se cumplen
El “vamos por todo” se cumple a rajatabla sin importar a quiénes se llevan puesto. Olvidan que hay una ciudadanía alerta y atenta a lo que nos está sucediendo, donde la maldad tiene cara de hereje. Verlo en los medios a Martín Sabbatella, abocado a destruir a un multimedio, uno de los independientes del país, para acallar la verdad y que no se sigan descubriendo cosas del gobierno. Este inmoral no tiene en cuenta que tarde o temprano seguirá los pasos de su vicepresidente Amado Boudou, y será sentenciado debiendo dar muchas explicaciones de su bajeza moral. Nos solidarizamos con la prensa libre que, en definitiva, es la que mantiene la democracia venida a menos en este país.
Sarha Baxtell
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DNI 12.306.110
Mar del Plata
¿Telecom se fue del país?
Agradezco al diario La Capital, que es el último bastión que tengo para que Telecom arregle mi línea 0341-4826184. Hace varios meses, quizás por culpa de una obra en construcción ya terminada, comenzaron los problemas, las soluciones aún no empezaron. Estoy sin tono, se oye una permanente “fritanga” cuando alguien llama. Quizas yo no me enteré y Telecom ya se fue de la Argentina, si es así avisen, y si no, vengan a arreglar el teléfono, no sean caraduras. El 114 no funciona, no es un juego de palabras, prueben en llamar a alguien al 114 y después me cuentan. Saludos.
Hugo García