Hace unos días en Facebook apareció una publicación de una huerta familiar, lo que me motivó a felicitarlos porque las huertas son una necesidad actual para alimentarse sin fumigaciones, venenos que matan plagas y enferman al que las come. Unos cuantos amigos me decían: “Mirá, vivo en un departamento y mi señora tiene unas flores”. No pretendamos sacar las flores, tengamos dos cajones o tres macetas, o una bolsa de tierra negra y plantemos, lechuga, perejil, romero, todas las especias que usa la patrona; apio, tomates... cuando empieces a disfrutar tus verduras verás qué sabor distinto y sano tienen. Lo más importante es enseñar a los niños a amar la tierra, y saber alimentarse con lo que uno siembra. Yo no soy técnico, pero pienso que los chicos desde la escuela primaria tendrían que aprender cómo sembrar, cosechar, con maestros que sepan enseñar todos los secretos de la tierra, saber cómo se hace un injerto; en fin, un profesional maestro. Los niños apoyados por sus padres tendrían su propia huerta. Después que cuatro amantes de las huertas mostraron lo que siembran y cosechan en departamento y casas, siguieron las llamadas, y me fui a dormir a las tres de la mañana, conté 130 comentarios. Me alegró el domingo ver tantas mujeres y hombres disfrutando de sus huertas. Una nena de 12 años me contó que el padre le enseñó cómo se cortan los bidones de cinco litros, les puso tierra negra, a la que le agregó abono, y tenía todo verde: tomate, lechuga, perejil. Y contaba que el papá le daba una cantidad de dinero por proveer de verdura a la casa, y que ese dinero le permitía comprar semillas, plantines, y gastos personales. Una profesional uruguaya me comentó que en su país ya enseñan cómo tener una huerta a los pequeños en la escuela. Nosotros estamos a tiempo de enseñar a los niños que pueden comer la mejor verdura, y si les sobra la venden o la cambian por otros alimentos. Lo que vi sobre las huertas me dio ánimo y esperanza, sobre todo la gente joven que ama la Madre Tierra. Ellos formaron su huerta, se alimentan sanamente y aprenden en el camino de la vida, el amor a la Madre Tierra. Son un ejemplo. Dios proteja a la República y a su pueblo.
































