El pasado vienes fue la fiesta de graduación de los terceros años de la Escuela Gurruchaga. Más de 500 personas fuimos a festejar uno de los momentos más significativos de la vida de los adolescentes: la terminación de "la secundaria". Podría decir que era una fiesta que venía con algunos problemas: el contrato fue firmado hace varios meses con "Cartagena catering y eventos"; la fiesta se realizaría en Bleu, duraría hasta las 6 de la mañana y disfrutaríamos de algunas otras cosas pactadas con esa empresa. Una semana antes del evento, cambiaron del lugar (aludieron problemas de habilitación municipal) y sin darnos opciones la fiesta se haría en La Rural (lugar que, tal como está, no es más que un galpón que sólo es funcional para hacer alguna exposición de algo que no requiera de mucho encanto). Ante el cambio de lugar, la empresa Cartagena se comprometió a sostener las mismas condiciones de contrato y en compensación daría un espectáculo (sorpresa). Sorpresa nos llevamos todos cuando llegamos y vimos el lugar: cero onda, cero buen gusto, cero ideas, cero, cero. Las sillas como las peores del peor bar de la ciudad, sonido que aturdía pero no se escuchaba. La comida y bebida fueron un dato aparte: vino horrible, bocaditos de mayonesa, fiambre "tirado" al plato; pollo tibio tipo hospitalario, crema con torta y champán caliente. Debo reconocer que se salvó el helado (tenía gusto a helado). Todo esto al módico precio de 90 pesos. Para rematar: a las 4 de la mañana cortaron la música (se terminó la fiesta). Minutos antes, cuando en un pequeño accidente una joven se lastimó levemente, el coordinador de los mozos (la única cara visible de la empresa en el lugar) nos acercó como primeros auxilios una servilleta y una botella de soda (no había botiquín); no quiero olvidarme de la presencia de una pequeña rata que se paseaba muy alterada por uno de los bordes del salón como así tampoco de la ausencia de agua en los baños desde las 12 de la noche. Síntesis y mensaje. Síntesis: Cartagena es la expresión de empresarios inescrupulosos, tramposos y abusadores. Se abusan de la buena fe de quienes solo queremos pasar un buen momento y no queremos arruinarle la fiesta a nuestros hijos. Mensaje: créanle cuando dicen que Cartagena les hará pasar una noche inolvidable. No nos vamos a olvidar de esa noche ni mucho menos de su nombre.




































