A los habitantes de Constitución, arrasado por la furia de las olas en el fin de semana pasado, una bolsa de harina les costaba ayer 100 dólares: tres veces más que antes del tsunami.

A los habitantes de Constitución, arrasado por la furia de las olas en el fin de semana pasado, una bolsa de harina les costaba ayer 100 dólares: tres veces más que antes del tsunami.
Los precios de los alimentos se han triplicado y hasta cuadruplicado, aumentan el drama de los miles de sobrevivientes en la franja costera del centro y sur chileno, que perdieron casas, pertenencias y familiares.
La situación es desesperante en Constitución. Sus cerca de 50 mil habitantes lloran a sus muertos, hasta ahora 80 confirmados, y cientos de desaparecidos.
Los vecinos de esa ciudad, que vive de la industria forestal y del turismo, fueron testigos de cómo bandas organizadas llegaron en camionetas y camiones para saquear supermercados, almacenes y bodegas para revenderlos en el mercado negro.
"Vimos gente cargando camionetas con sacos de harina. En un momento gritaron que se venía el mar, que se venía la ola de nuevo. Toda la gente aterrada escapó a los cerros y aprovecharon para quedarse solos y sacar todos los sacos de harina", dijo Rosa Poblete, de 50 años.
Pese a que el lunes comenzó a llegar la ayuda estatal en camiones militares, el reparto ha sido difícil en términos logísticos, dada la cantidad de barrios y lo complejo de acceder a los empinados cerros donde reside gran parte de la población.
La lenta distribución ayudó a los especuladores del mercado negro, que aprovecharon para sacar mayores réditos. "Los que más tienen son los que más han robado para después vendérnoslo a nosotros, que somos lo más pobres, los más afectados", comentan. (Reuters)


