En las peroratas demagógicas que lanzan algunos políticos de Argentina, siempre tuvieron por costumbre culpar a los gallegos o al resto de los inmigrantes, según convenga, de lo que pasa en el país. Lo curioso del tema es que los que más ladran son precisamente descendientes de alguna de las múltiples comunidades de extranjeros que poblaron el país. También hay que decir, en honor a la verdad, que esta costumbre de nuestros políticos de echar la culpa a los de afuera no es sólo patrimonio argentino. Latinoamérica y algunos países de Europa recurren con frecuencia a culpar a otros de lo que ellos hacen mal. Pero en nuestra América y en concreto en Argentina, unas veces la culpa es de Colón y el descubrimiento, otras de Estados Unidos, otra de los empresarios extranjeros y alguna vez, pero muy pocas, dependiendo del color político que gobierna, la culpa es de Rusia.
































