Esta semana la Corte Suprema de la Nación dio a conocer la primera estadística
de la oficina que atiende casos de violencia doméstica en la ciudad de Buenos Aires. El
relevamiento arrojó luz sobre un fenómeno del que existen pocas cifras oficiales. Pero además puso
en evidencia el escaso tratamiento del tema en el ámbito penal: la mayoría de las causas por
maltrato y amenazas entre familiares, que tienen como principales víctimas a las mujeres, no
tuvieron seguimiento o terminaron archivadas. "No queremos más condenas. Queremos que los jueces
investiguen y no minimicen el problema", reclamó, con los datos en la mano, la ministra de la Corte
Elena Highton de Nolasco.
En su primer año de funcionamiento, la Oficina de Violencia Doméstica (OVD)
dependiente de la Corte recibió 6.746 denuncias y detectó 8.354 personas que sufrieron agresiones o
amenazas puertas adentro del hogar. Aunque el dato no sorprenda, el informe revela con contundencia
que las mujeres son las más afectadas por el maltrato: fueron víctimas en el 82 por ciento de los
casos. Entre los varones, seis de cada diez fueron niños.
La estadística pone en números una realidad que, pese a su dimensión cotidiana,
está invisibilizada en relación a otros delitos. El fenómeno de la violencia de género tiene mucha
menos prensa, por ejemplo, que los ataques a la propiedad que irritan a la opinión pública.
"Creo que esto vende menos que informar un asalto", comparó Highton el martes
ante distintos medios del país —entre ellos LaCapital— que accedieron a la presentación
oficial del informe en la sala de conferencias de la Corte.
Sin respuesta. Las cifras marcan que la desvalorización social de esos delitos
tiene su correlato en Tribunales: al fuero penal de la capital del país se remitieron en un año
3.382 casos de violencia entre familiares, de los cuales apenas 3 terminaron con condena, 8 con
procesamientos y 4 con el dictado de la probation. Los jueces penales informaron el estado de menos
de mil causas. De ellas, el 89% fueron archivadas. Sobre el resto no remitieron datos.
La titular de la OVD, Analía Monferrer, indicó que los delitos que
predominan son los de amenazas y lesiones. En dos casos paradigmáticos, la Cámara del Crimen
revirtió sobreseimientos por estar basados en prejuicios o valoraciones personales de los
magistrados.
Más allá de que la respuesta punitiva no resuelve por sí sola un
problema complejo como la violencia intrafamiliar, los números evidencian que en materia penal las
causas por maltrato no avanzan.
“Como el hecho es pequeño el juez no hace nada. Lo que implica un
desconocimiento de la problemática porque el círculo de la violencia va y viene y muchos casos
terminan en homicidios. No me gusta que se destine al archivo un caso que puede terminar en una
muerte. Nos hubiera gustado un mayor seguimiento”, opinó Highton, quien supervisa la oficina
y planea sensibilizar a los jueces penales sobre el tema.
En Santa Fe. Los profesionales de esa oficina se ocupan de recibir denuncias, realizar una
evaluación de riesgo y derivar los casos a juzgados civiles y, ante hechos graves, también al fuero
penal. La Corte firmó convenios para replicar el modelo en 19 provincias, entre ellas Santa Fe. La
ministra de la Corte santafesina María Angélica Gastaldi participó esta semana de actividades
organizadas por el máximo tribunal para impulsar el proyecto, que cuenta con el apoyo de Unicef.
Composición. El estudio arroja que la mayoría de las víctimas (47%) son mujeres con
estudios secundarios. El 15% cuenta con nivel universitario. Otro dato significativo es que la
mitad de las denunciantes pertenecen a un nivel económico medio o medio bajo. “Esto termina
con el mito de que la violencia doméstica es cosa de pobres e ignorantes”, analizó Highton.
La mitad de los casos correspondió a mujeres en la franja que va de los 22 a los 39 años.
La mayoría de las situaciones de maltrato ocurren dentro de relaciones
de pareja, provocadas por cónyuges y concubinos (52%). Pero lo llamativo es que la violencia contra
las mujeres continúa tras la ruptura del vínculo: en el 31% de los casos fue ejercida por ex
parejas.
Cuatro clases. “Hay cuatro clases de violencia: física, psicológica, económica y
sexual”, analizó la especialista de Unicef Gimol Pinto, quien destacó que en el caso de la
violencia sexual la mayoría de las víctimas son niños. Los chicos, señaló, también son víctimas
indirectas de la violencia, como lo son los hijos de una mujer golpeada.
Aunque los distintos tipos pueden aparecer combinados, prevalece la
violencia psicológica: se detectó en el 89% de los casos, seguida por la violencia física (68%), la
económica (30%) y la sexual (14%).
Los números marcan también la necesidad de políticas públicas para
afrontar el problema. En marzo de este año se sancionó la ley 26.485 de prevención y erradicación
de la violencia contra la mujer. Para la jueza Highton, sin embargo, la ley es insuficiente.
“Es necesaria decisión política para ponerla en práctica”, analizó.