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La cantante Isabel Pantoja ingresó a la prisión para cumplir dos años de condena

La viuda del torero "Paquirri" debe purgar dos años por blanqueo de capitales. Ascenso y caída de un ícono popular. Pantoja salió de su casa de Cádiz, donde pasó su última noche en libertad junto a sus hijos.

Sábado 22 de Noviembre de 2014

La cantante española Isabel Pantoja ingresó ayer a la prisión sevillana de mujeres de Alcalá de Guadaía para cumplir la condena de dos años de cárcel que se le impuso por delitos de blanqueo de capitales.

Antes del amanecer, Pantoja salió de su casa de Cádiz, donde pasó su última noche en libertad junto a sus hijos, y poco antes de las 8 llegó a la cárcel. La tonadillera, que vestía ropa oscura y llevaba anteojos de sol, fue acompañada por su hermano Agustín antes de ingresar al presidio.

La historia de amor de Pantoja con el torero "Paquirri", con el que se casó en 1983, fue seguida con ilusión por la España folclórica. La muerte del diestro en la plaza al año siguiente conmocionó al país y convirtió a la cantante en "viuda de España". "Marinero de luces", tributo a su marido, vendió en 1985 más de un millón de copias y fue uno de sus mayores éxitos.

Tres décadas después de aquello, Pantoja no es ya aquel personaje querido en el país. Empezó a dejar de caer simpática cuando inició su relación sentimental con Julián Muñoz, que aún era alcalde de Marbella, y ahí fue también cuando empezaron sus problemas.

Sin ese noviazgo, la cantante folclórica, de 58 años, no habría entrado ayer en una prisión para cumplir dos años por blanqueo de dinero.

La historia se remonta a 2003. El sonado idilio con Muñoz comenzó cuando aún estaba casado con Maite Zaldívar, juzgada junto a Pantoja y quien cumple ya dos años y medio de condena. El regidor contrató a la cantante como imagen de la localidad en la que ricos y famosos pasan las vacaciones.

Hubo tantas críticas, que dejaron el proyecto. Pero para entonces, el amor había cuajado.

La pareja se fue haciendo antipática a los medios, de los que huían, a los que se enfrentaban o denostaban. "¡Dientes, dientes, que es lo que les jode!". La frase de Pantoja instando a su novio a sonreír con sarcasmo la captaron las cámaras, se hizo famosa y se aún se recuerda en España.

En agosto de 2003, Muñoz fue destituido con una moción de censura, y a partir de ahí llegaron las primeras acusaciones por corrupción. En julio de 2006, Pantoja vio cómo ingresaba en prisión, arrastrado por la Operación Malaya, que destapó en Marbella una gran red de corrupción urbanística e institucional.

Lloraba entonces por él y le dedicaba canciones en sus conciertos. "Nuestra pareja está ahí hasta que la Justicia quiera o Dios quiera", decía allá por 2007. La cárcel y el entramado judicial, en el que acabó también ella, terminaron con la relación.

La primera vez. Fue detenida en mayo de 2007 y tuvo que pasar una noche en el calabozo. Pagó 90.000 euros de fianza para quedar en libertad. En febrero de 2009 confirmó su ruptura con Muñoz, tras meses de rumores. "Mi relación con Julián ha terminado. Ha sido una decisión muy dolorosa", dijo en una exclusiva a la revista ¡Hola!.

Pantoja fue imputada y juzgada en un proceso que despertó gran expectativa mediática, con un banquillo de los acusados en el que la artista se sentó entre otros con Muñoz y su ex mujer.

El juez tuvo decirle que ante el tribunal se quitara las gafas de sol con las que ella, extremadamente delgada, se protegía de todo. La llamó al orden por escribir mensajes en su teléfono móvil. Y ella llegó a compararse con la infanta Cristina por "analogías", cuando la hija del entonces rey Juan Carlos no había sido aún imputada.

Cuando el tribunal leyó en abril de 2013 su condena a dos años de cárcel, mostró un gesto de alivio. Culpable, pero todo hacía esperar que no iba a entrar en prisión porque la Justicia habitualmente suspende las condenas de esa duración si se carece de antecedentes.

Pero no ha sido el caso en una España agitada por tantos casos de corrupción que han ido copando las portadas en los siete años que van de crisis económica. Y Pantoja entró ayer en prisión protegida por unas enormes gafas de sol cuando recién había amanecido.

Nacida en el popular barrio sevillano de Triana el 2 de agosto de 1956 en una familia de artistas, Pantoja se subió por primera vez a un escenario a los siete años y se dio a conocer en sus inicios como bailaora. Sería su voz sin embargo la que la haría famosa, una voz que cultivó de la mano del compositor Juan Solano, quien vio en ella a una heredera de Imperio Argentina o Concha Piquer.

Publicó su primer disco, "Amante, amante", con apenas 17 años. Y convertida ya en estrella se casó con "Paquirri", una unión de la que nacería su hijo Francisco José, "Paquirrín", quien hace año y medio le dio su primer nieto y también le ha dado muchos disgustos.

Igual que su hija Chabelita, madre a los 18 años, con la que estuvo enfrentada por la relación con el padre del niño y por el desorden que reinaba en su vida.

En 1996, la adopción de Chabelita en Perú causó escándalo, porque se dijo que había pagado 80.000 dólares a Vladimiro Montesinos, el asesor del presidente peruano Alberto Fujimori, para acelerar los trámites. El caso se cerró sin embargo tras un informe oficial según el cual no hubo irregularidades.

La familia, ahora, está unida. Sus hijos han estado junto a ella en los días previos a que entrara en la cárcel.

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