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La Anmat investiga a un laboratorio rosarino

La Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat) interviene desde ayer en una investigación para determinar si el laboratorio Apolo distribuyó a lo largo de un...

Jueves 08 de Noviembre de 2012

La Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat) interviene desde ayer en una investigación para determinar si el laboratorio Apolo distribuyó a lo largo de un año sachets de suero fisiológico sin control de calidad que podrían estar a la venta o circulando en centros de salud del país. La firma está cerrada desde abril pasado, en concurso de acreedores y tomada por los empleados.

La participación del organismo nacional fue dispuesta por el juez de Instrucción Gustavo Pérez de Urrechu tras la denuncia de dos ex empleados del laboratorio, que denunciaron que la firma funcionó desde febrero de 2011 hasta febrero de 2012 sin un director técnico.

Esa irregularidad había sido revelada días atrás por el último encargado del control de calidad de los productos de Apolo. Se trata del farmacéutico Gabriel Ceballos, quien se retiró del puesto de director técnico en febrero de 2011. Entonces pasó a otra área dentro de la empresa y, al poco tiempo, se consideró desvinculado ante la falta de pago de sus haberes. El profesional indicó que, pese a su alejamiento, se siguieron emitiendo partidas de fiscalización a su nombre por lo menos un año más. Es decir: lanzaron al mercado partidas sin respaldo de calidad.

El farmacéutico dio cuenta de esa situación al iniciar un reclamo indemnizatorio contra la empresa en el Juzgado de Responsabilidad Extracontractual Nº 6. Dijo, además, que reclamó varias veces por el uso indebido de su nombre, pero en la firma esgrimían problemas de presupuesto. Tras la presentación, un oficial de Justicia se presentó en la planta de Alem 2967 para preservar pruebas.

El martes, dos ex trabajadores del laboratorio denunciaron penalmente la irregularidad. Los empleados Raúl Olivetto y Joana Vivas ratificaron ante Pérez de Urrechu los dichos del farmacéutico e indicaron que no se respetó el control de calidad de las partidas poco antes del cierre de la planta.

"Es muy grave que un laboratorio funcione sin un director técnico, cuando en los sachets de suero que están en el mercado figura impreso su nombre. En el último período funcionó de forma irregular, con tanques rotos y arreglados en forma precaria, lo que permitía el ingreso de bacterias, y sin un control sanitario", dijo el abogado Víctor Luna, quien representa a los trabajadores.

Apolo empleaba a más de 120 personas y producía medicinas inyectables, soluciones parenterales y sachets de suero que se comercializaban en todo el país. Dejó de operar en abril y está en convocatoria de acreedores desde 2005 en el Juzgado Civil y Comercial Nº 1. Hace siete meses que la planta está ocupada por el personal, que aspira a tomar posesión del predio para armar una cooperativa.

Frente a la denuncia por producción de medicamentos sin control bromatológico, Pérez de Urrechu notificó ayer a la Anmat, que regula y fiscaliza la producción de medicamentos a nivel nacional, para que inicie una investigación administrativa. Le dio intervención ante el eventual riesgo para la salud de la población.

El juez también hizo lugar a otras medidas solicitadas por la fiscal Ana Rabín. Envió un oficio al Colegio de Farmacéuticos y dispuso que presten declaración los empleados para profundizar la investigación.

Millones

Antes de cerrar, el laboratorio Apolo producía alrededor de un millón y medio de sachets de suero por mes, según indicó el abogado de los trabajadores, Víctor Luna. "Hay más de 15 millones de sueros dando vuelta en hospitales y sanatorios del país que no tienen la seguridad de haber sido realizados con respaldo técnico", señaló.

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